José Luis Gayà (Pedreguer, 1995) es el único futbolista que ha estado en la dinámica del primer equipo -Jaume ha jugado en el filial- desde la primera jornada de Peter Lim, un titular que ha hecho del Valencia un ida y vuelta de jugadores (91 operaciones desde enero de 2015, sin incluir las firmas de jóvenes como Koba o Yunus Musah). Con curiosidad Gayà podría ser la primera gran venta mediática del singapurense, pero el lateral se negó en el verano de 2015 a escuchar una oferta del Real Madrid y renovó como che («Yo era muy joven y quería seguir», dijo durante su encierro en Movistar).

Gayà, icono solo dentro y fuera del terreno de juego, lucirá el brazalete de capitán por primera vez hoy en casa del Real Madrid. En el siglo XXI, solo tres valencianos lucieron la « Senyera » en sus antebrazos en la plaza fuerte de Madrid: Albelda, el que mas, Soldado (2) y una vez, el último en hacerlo, Fortaleza. Gayà representa el sentimiento de pertenencia a un club que vive en una guerra social entre la propiedad y la afición. Estos últimos meses, Gayà tiene un máster en responsabilidad y gestión de vestuario: retrasos en el pago, liquidación de referencias, intento de fuga de Gracia, revuelta en Kondogbia y coqueteo con la degradación.
Tal contexto no mermó su desempeño (4 asistencias). Gayà es el único che internacional de España. Es un habitual de Luis Enrique pese a la elección del asturiano (Alba, Reguilón, Bernat -lesionado- o Angeliño). Valence, por todo esto, quiere renovarlo antes del euro y te ofrecerá el mejor contrato del equipo. Gayà, que ya no es tan joven, no tiene prisa por decir «sí». Tiene contrato hasta 2023 y el club lo ha pasado mejor. Pero Gayà, a su vez, en su subconsciente blanquinegro, aspira a superar los 556 partidos con el Valencia de Fernando Gómez Colomer. Hoy jugará sus 248.
