Open Australia: El Open de Australia paga las consecuencias de la pista con bar: ruido, borracheras, insultos…

Una de las características del Open de Australia, sobre todo desde que Craig Tiley está en la dirección, está en innovar respecto a otros torneos. En 2025 presentan banquillos en los laterales de las pistas para los entrenadores.
La pasada campaña, además de adelantar el inicio del torneo al domingo para ganar un día de venta de entradas, estrenaron una pista con bar, lo nunca visto. Bajo el nombre de AO Courtside Bar. Tiley fue más allá y la bautizó como «la party court» (la pista de la fiesta).
La cancha 6 se ha convertido en un foco de ruido, borracheras e insultos a los tenistas que por allí pasan como consecuencia de todo lo anterior.
Alejandro Davidovich y Felix Auger-Aliassime tuvieron que pedir el miércoles un cambio de cancha por el ruido que llegaba de la zona recreativa de la pista 6, donde se medían el británico Jacob Fearnley y el galo Arthur Cazaux. «Nunca había jugado allí pero cuando vi la barra, pensé que iba a haber una atmósfera bastante ruidosa», declaraba Fearnley a la conclusión. «Había gente muy borracha«, sentenciaba.
Lo ratificaba Cazaux, que describía la indumentaria de los seguidores presentes: «Eran las 11 de la noche e iban con camisetas sin mangas con 10 grados de temperatura«. Arthur entendía que Davidovich y Aliassime no quisieran jugar a su lado: «Me volvería loco si estoy jugando y sólo escucho gritos».
La organización ha vuelto a programar este jueves partidos allí a pesar de los incidentes del día anterior: uno de dobles, con la presencia de Nuno Borges, el rival de Carlos Alcaraz en la tercera ronda; el duelo entre los argentinos Francisco Cerúndolo y Facundo Díaz Acosta; Varvara Gracheva con Eva Lys, y otros dos compromisos del cuadro por parejas para cerrar la jornada.
La española Paula Badosa estrenó la pasada campaña la polémica pista, frente a Taylor Townsend: «Es muy ruidoso, es difícil concentrarse ahí. Mis rivales también también se han quejado y no es cómodo. Yo no podía escuchar a mi equipo», explicaba. «Es como jugar en una discoteca», decía Arthur Rinderknech. «Unos borrachos estúpidos me insultaron todo el tiempo», continuaba.
Roland Garros, sin alcohol
Amelie Mauresmo, la directora de Roland Garros, tuvo que prohibir las bebidas alcohólicas en las gradas en la pasada edición del grande de la tierra después de las salidas de tono de la grada local contra el belga David Goffin en su duelo contra el francés Giovanni Perricard. A Goffin le llegaron a tirar un chicle.









