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Victor Wembanyama se vio ante el primer partido de playoffs de su vida. Y Wemby, tan divertido como suena su apellido, vino a eso a divertirse, a estar por todas partes y a llevar la voz cantante para que los jóvenes y enérgicos San Antonio Spurs que lidera proclamaran victoria ante los sorprendentes Portland Trail Blazers de Tiago Splitter (111-98).
El bien llamado unicornio francés, 22 años y 2,24, fue uno que salido de un cuento de hadas en su prólogo en la fase por el título. Demostrando que el futuro ya está aquí, el del jugador total que tiene todo y sabe hacer de todo, Wemby estampó 35 puntos en 33 minutos más 5 rebotes, 1 asistencia y 2 tapones, desglosando su carta de tiro en un 13/21 en lanzamientos y un impresionante 5/6 en triples. Su actuación fue la mejor de un jugador de los Spurs en un debut en playoffs.
Deni Avdija, la emergente estrella de los Blazers, retó al galo en un alarde de calidad y personalidad de 30 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias con un 12/21 en tiros y un 2/5 desde el perímetro. Sin embargo, Wemby es mucho Wemby, muy grande y largo, finalista al MVP y al Defensor del Año. Y los que le rodean varios y muy buenos como punzantes penetradores como De’Aaron Fox (17 puntos) y Stephon Castle (17).
Portland hizo un primer partido muy digno y llegó a convertirse en una amenaza real para San Antonio cuando, tras irse al descanso 59-50 abajo, se puso a dos puntos al inicio del tercer cuarto (59-57). El conjunto de Texas reaccionó al instante tras un tiempo muerto y ya estaba 87-72 arriba al final del tercer parcial.
Los Spurs se sentían en el simbólico primer día de una nueva era y no podían fallar en tan señalada jornada una San Antonio vestida de gala, con Tim Duncan y David Robinson como espectadores de lujo. Era el debut de Wembanyama en unos playoffs pero también el primer partido del conjunto de Texas en una postemporada de la era ‘post Gregg Popovich’, y entrecomillado porque su aura y sapiencia baloncestística siguen bien presentes.
Pop es el Presidente de Operaciones de Baloncesto de la franquicia pero él es incapaz de quedarse pegado a la butaca del despacho: hace dos días se le veía en la pista participando en el entrenamiento y para darle una arenga al personal. Les dijo a sus muchachos que fueran ellos mismos y se lo tomaron al pie de la letra con su baloncesto de vértigo y coral que siempre ha pregonado Pop, bien enseñado ahora por su discípulo en el banquillo Mitch Johnson. Y también aprendió de Pop Splitter, parte de los Spurs campeones de 2014 en la última conquista del imperio del tridente Tim Duncan – Tony Parker – Manu Ginóbili.
El brasileño intentó varios trucos
Las trampas de Splitter a Wemby
Siendo ellos mismos, los Spurs obligan a otros a no serlo, a renunciar a parte de su identidad o, cuanto menos, a darle unas cuantas vueltas a las cosas a ver cómo diablos sacan a Wembanyama de la pintura y a ver cómo le molestan todo lo posible en ataque.
Tiago Splitter dibujó sus pizarrazos llenos de intención, pero vio cómo el pívot los convertía en borrones. El brasileño, que ha bebido de la sabiduría de astutos maestros de Euroliga como Dusko Ivanovic y NBA como Gregg Popovich-, utilizó quintetos pequeños y, en su ajuste más llamativo, emparejó a su pívot Donovan Clingan con Stephon Castle -base-escolta-, para que un ala se quedara con la marca de Wemby.
Pero por algo el galo es un jugador especial y uno de los recursos que utilizó fue ponerse al mando como manejador en el pick and roll para desactivar la trampa de Splitter y los Blazers nunca molestaron a Wemby, excepto cuando le sorprendieron en alguna recepción para robarle el balón. Con sus 2,24 el unicornio maneja la bola, se tira triples sobre bote y hasta sale de bloqueos indirectos en movimiento de rizo como un base. El apodo de extraterrestre está más que justificado.
Pero no menos pesadilla para Portland fue encontrar vías al aro con todo lo complejo que es con Wembanyama merodeando por la pintura. Lo consiguió a veces con sus quintetos pequeños pero Wemby salió al perímetro encantado a bailar. Y es que su maleabilidad defensiva es otro de las fascinantes facetas del francés: se aprovecha mejor teniéndole en defensa en drop cerca de la pintura por la influencia de sus 2,24 pero el tipo también puede cambiar todo.
Con el pívot de guardián de aro, las opciones para Portland se reducían a apoyarse en las penetraciones de Avdija con su habilidad y tamaño –2,06-, y en lo que el israelí pudiera crear para otros al romper la primera línea. O jugar un pick and roll alto para obligar a la ayuda a saltar con Wemby hundido y abrir opciones de triple.
Tirar rápido en los primeros segundos de posesión es parte de la filosofía de Splitter -así maravilló su Paris Basketball-, e indispensable para hincarle el diente a estos Spurs, pero la realidad es que Portland entregó muchas transiciones con su 10/38 desde el perímetro (26%). Scoot Henderson, el que un día fue anunciado como rival generacional de Wembanyama, se presentó como una buena opción de apoyo a Avdija pero, aun con esas, los Blazers necesitarán más en esta serie.
Y lo más preocupante para Portland es que Wembanyama no transmitió ninguna señal de nerviosismo, maestro gestionando sus emociones en algo -el autodominio-, que aprendió de los monjes budistas en su estadía en el Templo Shaolin. Pero aunque maduro y serio en su ética de trabajo, Wemby se divierte como cualquier joven de 22 años. Este chico lo tiene todo y lo quiere todo: MVP, Defensor del Año y anillo.
