Cosas que pasan, por Ernest Benach

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Parece que la lesión de Lamine Yamal ha acaparado la atención mediática, de aquí y de allá, durante varios días. Y es preocupante que el joven crac azulgrana se lesione en el tramo final de la temporada. Ahora habrá que ver la madurez del equipo como tal, y rezar para que el Mundial no haga más estragos de los que ya se han sufrido este año.
Pero han ocurrido más cosas estos días. Por ejemplo, que el Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia que absolvió al Barça, a los presidentes Rosell y Bartomeu y al jugador Neymar del delito de estafa y corrupción en los negocios. Mucho se ha hablado de la innecesaria, incómoda e inoportuna judicialización de los asuntos que hacen referencia al club azulgrana, y éste es un mal que viene de lejos. Pero en todo caso es de justicia remarcar que la operación Neymar parece que ya la podemos valorar por la aportación deportiva que el jugador hizo al club (recordemos que la última Champions ganada por el Barça es de aquella época) y no por asuntos turbios que al final han acabado en nada.
Y puestos a sacar temas, ahora que el Barça femenino se encuentra en las semifinales de la Champions por octava vez consecutiva, preocupan mucho los rumores sobre el futuro de algunas de las jugadoras que son piezas clave en este equipo. Es cierto que La Masia y las jóvenes que suben son una esperanza de presente y para el futuro, pero recordemos que la combinación perfecta es La Masia más jugadoras potentes y referentes con el punto de veteranía necesario. Romper este equilibrio es peligroso. Y por esto hace falta inversión, sin subterfugios ni excusas. El femenino merece respeto y ser apuesta prioritaria del club.








