Arqueólogos descubren un escarabajo sagrado egipcio, pero enterrado a miles de kilómetros en España dentro de una tumba prerromana

Un amuleto con forma de escarabajo y originario del antiguo Egipto fue desenterrado en la necrópolis de El Toro, en España. El objeto sagrado, de color azul verdoso, se encontraba dentro de una tumba prerromana y está relacionado con el pueblo oretano, en lo que hoy es Castilla-La Mancha.
El recinto también contenía restos humanos incinerados en urnas de cerámica, y dado que la cremación era una práctica poco común entre los egipcios antes de la conquista de Alejandro Magno, que trajo consigo los ritos funerarios griegos, parece improbable que los restos provengan de esa civilización. El estudio fue liderado por el arqueólogo Luis Benítez de Lugo Enrich, de la Universidad Complutense de Madrid, y publicado en The Journal of Egyptian Archaeology.
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Un símbolo de la mitología
En el antiguo Egipto, el escarabajo tenía un valor religioso profundo. Este insecto, identificado como Scarabaeus sacer, era observado mientras empujaba bolas de estiércol bajo el sol del desierto. Ese comportamiento llevó a las personas a asociarlo con el movimiento solar y el renacimiento diario del astro rey.

Por esa razón, el pequeño animal se convirtió en símbolo de vida, muerte y resurrección. Su imagen apareció en jeroglíficos, joyas, sellos y amuletos funerarios. Muchos de estos objetos acompañaban a los difuntos durante la momificación, ya que se creía que ofrecían protección en el tránsito hacia el más allá.
Con el paso del tiempo, estos amuletos dejaron de ser exclusivos de las élites. La fabricación mediante moldes permitió producirlos en mayor cantidad y reducir costos. Así, artículos como los escarabajos de corazón y las figuras con forma de momia llamadas shabti, que abrían las puertas del más allá, circularon en mercados abiertos. Algunos incluían conjuros inscritos que se colocaban cerca del corazón para evitar que delatara los pecados cometidos en vida.
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El nombre de un faraón grabado
El ejemplar hallado en España está fabricado en fayenza, una cerámica vidriada típica del antiguo Egipto. Su excelente conservación permitió identificar inscripciones jeroglíficas y caracteres demóticos grabados en su superficie.
Los especialistas leyeron la secuencia 'p-s-m-t-k', vinculada al nombre Psamtek o Psamético, utilizado por varios gobernantes de la dinastía XXVI, también llamada 'saíta', que gobernó entre los siglos VII y VI a. C.
Benítez de Lugo explicó en el estudio que el nombre no indica una relación directa con un enterramiento real. “Esta denominación también funcionó como antropónimo para personajes privados de la dinastía XXVI”, señaló el arqueólogo. El investigador añadió que parte del nombre alude al título 'hijo de Ra', una expresión reservada a la legitimidad divina de los faraones.
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El amuleto que viajó por rutas comerciales
La gran incógnita es cómo llegó este objeto hasta la península ibérica. Los investigadores descartan que perteneciera a una comunidad egipcia asentada en la zona. La hipótesis más sólida apunta al comercio del siglo VI a. C.
Durante ese periodo, fenicios y púnicos mantenían intensas redes de intercambio entre el norte de África, el Mediterráneo oriental y el sur de Europa. El río Jabalón, cercano al yacimiento, formaba parte de una vía estratégica de circulación regional.
“El escarabajo pudo intercambiarse entre habitantes de asentamientos fenicio-púnicos y población indígena”, indicó Benítez de Lugo, aunque precisó que aún no es posible determinar cuánto tiempo pasó entre su llegada a Iberia y su depósito final en la tumba.
Buena parte de la necrópolis de El Toro permanece sin excavar, por lo que futuras campañas podrían aportar nuevos hallazgos capaces de reconstruir este inesperado vínculo entre Egipto y la antigua Hispania.









