Renunciar al rugby y volver con un triatlón

«Hoy me toca dar un paso al costado al deporte que más me gusta hacer desde que tengo memoria. Aunque me cueste, trato de pensar los momentos increíbles que pasé y no en que hubiera pasado. Gracias a cada uno que se tomó un momento para darme cariño este tiempo”. Así de apesadumbrado se sinceró en junio de 2025 Joaquín de la Vega Mendía (30/4/1999 – Argentina) en las redes sociales y provocó una cascada de solidaridad ante la noticia que dejó al rugby argentino en ‘shock’. Uno de los talentos llamados a formar parte del XV de los Pumas se retiraba.
En aquel momento, las crónicas que llegaban del país suramericano, añadían la coletilla de ‘momentáneamente’ pero lo cierto es que Joaquín ya no saltaba a un terreno de juego desde que el 14 de febrero de 2025 tuviese que salir por un golpe en la cabeza en el partido contra a Soyaux Angouleme. Y era la tercera vez que se tenia que retirar.

El sueño de todo rugbier
De la Vega había llegado a Francia para enfundarse la camiseta del Colomiers de la ProD2 (segunda división) en la temporada 2024-2025. Poco a poco había madurado su juego y estaba preparado para el asalto final al cenit de su carrera. Desarrollándose de ‘10’ (o apertura, es quien recibe el balón del 9 y decide la estrategia según a quien le dirija el balón) estaba jugando en el mejor país para progresar y conseguir un puesto en la selección del XV de los Pumas.
Joaquín ya había vestido la albiceleste de rayas horizontales de los Pumitas (sub20) y también la del XV de los Jaguares (selección B de Argentina). Su mirada estaba puesta al próximo mundial de 2027 de Australia pero los protocolos de contusiones en la cabeza se han vuelto más estrictos los últimos años y con razón ya que algunos jugadores pueden pasarse los 80 minutos diciendo que no les duele nada y haber recibido por todas partes.

Con el Colomiers llegó a disputar 14 partidos pero una serie de golpes en la cabeza durante cotejos esa misma temporada, pusieron en alerta tanto al jugador como a su equipo y los servicios médicos decidieron retirarlo momentáneamente de la práctica activa mientras se le realizaban pruebas. Había sufrido tres golpes en la cabeza en partidos distintos y el protocolo de la LNR (Ligue Nationale de Rugby) establece que debe quedar inhabilitado para continuar.
La idea era de que descansara y se recuperase para un eventual regreso meses después, pero De la Vega se vio obligado a renunciar al deporte que amaba y que le vio salir de Hindú, club de la Unión de Rugby de Buenos Aires en el que jugó entre 2017 y 2021, luego se fue a EE.UU. para probar en Atlanta en 2022 y con los Pampas la temporada 2023-2024. Justamente con los Pampas disputó el Súper Rugby Américas, torneo de primer nivel, donde fue designado como mejor jugador en 2024 y máximo anotador en 2023 y 2024.

La alegría de volver
Tuvo que pasar un año para que De la Vega volviese a sonreír compitiendo. Alejado de la práctica del rugby y viendo los Pumas en la televisión, se dispuso a no renunciar a nada. Y empezó a entrenar para el 70.3 de San Juan, la prestigiosa carrera de triatlón que se celebra en la provincia argentina de San Juan.
Es una variante del Ironman con 113 km totales por la cordillera de los Andes de los cuales 1,9 km de natación en el dique Punta Negra, 90 km. de ciclismo y 21,1 de carrera a pie a 33º C.

Arropado por sus amigos incondicionales, entre ellos Marquitos, Joaquín entrenó duro los tres meses antes de la prueba y pudo colgarse la medalla de ‘Finisher’. Habrá aparcado el oval pero el espíritu competitivo y de hacer frente a las adversidades por más que vengan, le han hecho un ejemplo de superación en el deporte.








