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Aymar Navarro, tras su edema pulmonar en el Himalaya: «Me plante que igual hasta ah haba llegado»


«Simone Moro me mand una lista con diez sntomas de un edema pulmonar. Cuando vi que cumpla nueve me di cuenta de que la cosa no pintaba bien», recuerda Aymar Navarro (Les, Valle de Arn, 1989) al hablar de su estancia en el Himalaya. El esquiador freerider vivi una de sus peores experiencias. Una infeccin bucal desencaden un proceso que, das ms tarde, le llev al hospital de Katmand con un edema pulmonar y un nivel de saturacin de oxgeno del 58%. Sac fuerzas de no sabe dnde para no rendirse.

Postrado en la cama del centro mdico, no dejaba de pensar en qu haba fallado. Quera volver a la montaa, comprobar que ya era imposible que la expedicin se completara con xito. Con el paso de las horas asumi que hay factores incontrolables -como cuando sufri dos graves accidentes en el World Tour en 2022- que alteran cualquier plan, incluso uno tan concienzudamente planificado como el suyo.

Viajemos unos meses atrs. Navarro emprenda sus ltimas bajadas en el World Tour de FreeRide mientras pensaba en actividades de alpinismo combinadas con descensos en esques. «Tras 8 aos en el Mundial, lo ms fcil hubiera sido continuar, pero necesitaba un extra. Mi motivacin se bifurc para probar la experiencia en altitud», explica Navarro.

El ‘s’ de Simone Moro

Prob en el Valle de Arn actividades potentes en pendiente, muchas inditas o completadas en una ocasin. Cuando dijo adis al World Tour en Baqueira Beret, ya tena aprobado con The North Face un proyecto para este otoo en el Himalaya. Se lo cont a Simone Moro. El italiano, con cuatro primeras ascensiones invernales en ochomiles entre sus logros en montaa, se apunt. «Que una leyenda del himalayismo aceptara venir a mi primera expedicin fue un orgullo y una responsabilidad», elogia Navarro.

Aymar Navarro cont

Aymar Navarro cont con Simone Moro en la expedicin.

Los preparativos se intensificaron el ltimo mes y medio antes de partir hacia Nepal. Tir de cmara hipobrica para dormir y entrenamientos en bici esttica mientras estaba en las guardias de bombero. «Fue un tiempo de pura potencia, de sufrir con alegra, de terminar tan reventado que mi madre me deca: ‘No entiendo cmo te gusta esto, mira cmo estas’. Llegaba destrozado a la cama, pero feliz porque tena un objetivo que cumplir», explica.

La experiencia de Moro se dej notar tras tomar tierra en el aeropuerto de Lukla y arrancar el trekking hacia el Campo Base. Los turistas lo completan en ocho das. Aymar pens en hacerlo en cinco. «Haba que hacerlo igual, como mximo 500 metros cada da y dos de descanso para que el cuerpo se aclimate», recuerda Navarro.

El aran

El arans, dentro de la tienda de campaa de la que dispona durante la expedicin en el Himalaya.

Infeccin de muelas

Cuando transitaba por los 4.500 la infeccin de muelas dio la cara. La altitud y la baja presin atmosfrica amplific la dolencia. «Yo hubiera tirado para arriba, en plan cabezn, pero Simone me aconsej bajar e ir al dentista», recuerda. Dicho y hecho. Se qued dos das a 3.500 metros. Repuesto, volvi a subir… demasiado rpido. «Como haba pasado dos noches a 4.500, forc. Lo que era una ruta para 9 horas, la hice en 4 y media. No di tiempo al cuerpo para asimilar esa altitud», dice.

Lo que era una ruta para 9 horas, la hice en 4 y media. No di tiempo al cuerpo para asimilar esa altitud»

Aymar Navarro, esquiador de freeride

A las 12 del medioda lleg al refugio. En soledad. El resto del equipo estaba en el Campo Base. A las 23:00 horas, todo se descontrol. Aymar sinti fro. Luego, un dolor de cabeza como nunca antes haba padecido. Sudoracin extrema hasta que flojearon los pulmones. «Las respiraciones eran ms cortas. Me suban las pulsaciones. En reposo suelo estar a 40 ms o menos e iba por 100», explica.

La cara se le hinch. Insomnio. Habl con Simone Moro. Ah le envi la lista con los sntomas de un edema. «Aguant un par de horas a ver si me estabilizaba, pero no. La solucin era bajar de altura. Estaba nublado y el helicptero no poda volar. Tena que cruzar de un lado a otro, subir unos 250 metros para luego bajar hacia el pueblo», rememora Navarro.

Aymar Navarro, con ox

Aymar Navarro, con oxgeno, en la primera clnica en la que fue atendido tras bajar de la montaa por su propio pie.

El edema se descontrola

Ese sobreesfuerzo agrav el edema pulmonar. Apareci un cosquilleo en las manos que mut en adormecimiento. Tambin en los pies. «Me qued sin fuerza en las piernas. Sin cobertura en el telfono. El resto de la expedicin estaba a dos das. No me poda mover. Fue un momento crtico en el que me plante que igual hasta ah haba llegado. Si me quedaba sentado me iba a dormir y por hipotermia o porque el edema iba a ms, no iba a ir a ningn lado», recuerda.

Me qued sin fuerza en las piernas, sin cobertura en el telfono y el resto de la expedicin estaba a dos das. No me poda mover»

Aymar Navarro, esquiador freerider

A partir de ah conserva tres flashes breves de lo que pas. «No s si por cabezonera o por narices, tir para abajo y llegu al hospital. Saturaba al 58% y con 120 pulsaciones. Senta un volcn dentro de m. Me hicieron pruebas y los pulmones estaban encharcados«, prosigue su relato. Por la maana el helicptero le evacu a Katmand. Le cost asumir la situacin: «Claro que hay problemas mucho ms graves que ste, pero cuando has sufrido y llevas tanto tiempo luchando por esto, a nivel deportivo y mental me cost aceptarlo».

La radiograf

La radiografa de los pulmones de Navarro en la que se refleja el edema que sufra al llegar al hospital.

Navarro pregunt al mdico las opciones de retomar la actividad. La respuesta fue tajante. De los mil pacientes que suelen tener al ao con esta pataloga, hasta la fecha slo seis en la historia haban vuelto a subir para terminar la actividad despus de sufrir un edema tan severo. «Necesitaba un semforo en rojo que me dijera que no poda seguir. Si me daban un 0,1 por ciento de opciones me iba a agarrar a eso, sin sobrepasar los lmites porque tampoco soy tonto». Una nueva placa, cuatro das despus, desvel que los pulmones estaban limpios.

Regreso a la montaa

Volvi a subir. Tras ochos das de trekking, pendiente de la saturacin y la frecuencia cardaca, pis el Campo Base. «Fue emocionante estar delante de la montaa que quera escalar y bajar esquiando. Fue un momento muy mgico que se me va a quedar para toda la vida«, recuerda sin dar ms detalles del lugar. Es una cima inexplorada y se la guarda para mantener vivo el proyecto.

Tras hablar con Moro, el sueo se difumin. Las condiciones de nieve haban cambiado. «Necesitaba verlo y sentirlo. Simone quera que yo lo viera. Es de agradecer que alguien con su experiencia tenga tu opinin tan en cuenta», desvela. Ascendieron. A 5.800 metros Navarro vio que el cuerpo no responda por los efectos del edema. El reto se cancel.

Adri Martinez

Aymar quiso aprovechar su permiso y esquiar en el Pumori. Sin Moro, que haba intentado subirlo das atrs -se qued a 100 metros por el peligro de avalancha-, se puso en marcha pero el destino le mandaba seales como una nevada o la baja del sherpa por una infeccin. Entremedias, la mala noticia del fallecimiento de dos compaeros con los que haba compartido actividades en los Andes. Conoci tambin la muerte de su perro. Y Carlos Llerandi, fotgrafo y compaero de expedicin, se puso enfermo… «Como me dijo el jefe de The North Face: ‘Too much red flags for this expedition’ (demasiadas banderas rojas para esta expedicin)’. Te cuesta aceptarlo, pero cuando intent llegar al Campo 1 me not muy fatigado, me empez a sangrar la nariz… Volvieron los fantasmas del edema. Era el momento de volver a casa», confiesa Navarro.

Si somos valientes de tirar para arriba y querer bajar por un sitio por el que nunca se ha bajado, hay que serlo para saber hasta dnde llega tu cuerpo

Aymar Navarro, esquiador de freeride

Llor. Se desahog. No es el primero ni el ltimo al que un imprevisto le obliga a darse la vuelta. «Si somos valientes de tirar para arriba y querer bajar por un sitio por el que nunca se ha bajado, hay que serlo para saber hasta dnde llega tu cuerpo. No somos superhroes ni queremos serlo. Hay que aceptar lo que ha pasado«, sentencia.

La experiencia vivida no es un adis a este reto. «Cuando ech el ltimo vistazo me dije que tengo que volver ah. Ahora que lo he visto fsicamente, s que si todo sale bien es posible«, confirma Navarro que, como delatan sus ojos, ha recuperado la ilusin de cuando con 12 aos se deslizaba por la nieve sobre sus esques.

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