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Batalla épica en el estadio “Las Malvinas Argentinas” entre Honduras y Corea


“Partidazo y empate en Mendoza” tituló TyC Sports en Argentina tras el empate a dos entre Honduras y Corea en la segunda fecha del grupo “F” del mundial U-20.

Un calificativo que contrasta con lo que ocurrió sobre el césped del estadio “Malvinas Argentinas” y será épico pues el equipo de los catrachos hizo frente a Corea con diez hombres desde los 25 minutos de juego, lo que en fútbol es dar ventaja y si es ante una selección asiática aún más.

Un empate a dos cuyo sabor es agridulce si se considera las opciones claras de gol que tuvieron en las postrimerías del juego Isaac Castillo y Carter.

Ciertamente que fue un partido jugado desde la perspectiva de Luis Alvarado muy estratégicamente y en función a las variantes en el once titular y los cambios utilizados por lesión y de refresco durante el partido.

Sin duda que también debemos apuntar como la zona baja del equipo hondureño supo multiplicarse en varios tramos del juego con Geremy Rodas y Afronit Tatun sumando la buena actuación en el arco de Juergen García que en un par de ocasiones se convirtió en una gacela con reflejos felinos, salvando la valla hondureña.

Durante el primer episodio del partido, la efectividad hondureña doblegó a los coreanos que eran superados estratégicamente por los constantes rompimientos en ataque que los volvía vulnerables al grado en se replegaban en varias ocasiones.

Con el gol de David Ruíz y casi simultáneamente su expulsión los cipotes de Honduras se fueron al descanso para cargarse de oxígeno, reconociendo que el rival saldría envalado en búsqueda del empate.

La batalla no terminó en ese round, nuestros guerreros se alistaban para el segundo combate y ahora respirando una ventaja parcial

El viento vuelve a soplar a favor de los hondureños en un rompimiento al puro estilo oriental con mucha velocidad y control de balón, Tomás Sorto con un pase quirúrgico para Isaac Castillo, encontrando el respaldo en Carter que devuelve con alto nivel técnico una pared para que Castillo manade el esférico al fondo.

Cualquiera puede pensar que esa ventaja de dos goles por cero era suficiente, talvés en condiciones equitativas, no olvidemos que los nuestros tenían desventaja numérica y esa losa con el paso de los minutos pasaría factura física y Corea no dudará en poner a prueba esa ventaja de un hombre más sobre el terreno de juego y a los 58 minutos llegó el descuento.

Ese gol de Corea no mermó en el animo a los nuestros que mantenía los desplazamientos por las bandas para buscar a los goleadores, sin llegar a perder el orden y la calidad técnica mostrada en este segundo juego.

Nuestros comandos mantenían el ataque sobre las barricadas coreanas que no encontraban solución a los desbordes y ataques que recibían de la artillería, sin que el gol mermara la intención de Honduras por llevarse los tres puntos, lo que no sucedería pues llegará la anotación del empate con pelota quieta con centro al corazón del área y la paridad en el marcador.

Sabor agridulce porque los cipotes estuvieron cerca de coronar una importante victoria, sin dejar de ser motivante por la extraordinaria presentación realizada por los muchachos al lado de la estrategia que desde el banco mantuvo siempre el timonel Luis Alvarado.

Se viene un tercer duelo ante los franceses que en sus dos salidas ha sufrido dos derrotas, y en esta ocasión los catrachos no querrán ser las víctimas y después de lo mostrado mucho menos.

Quedarán las siguientes horas para recuperar físicamente al equipo nacional, mantenerlo enfocado en el propósito de estar en este mundial y pelear la buena batalla por la clasificación a una siguiente ronda que en anteriores mundiales no hemos logrado.



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