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GRECIA 0 – ESPAÑA 1 (MUNDO 2022) Qatar está a un paso



Empate y Qatar. La DANA que tanto amenazaba ahora respira un poco menos y España tiene el punto suficiente ante Suecia para estar en el Mundial. Será domingo, para entonces nos cansaremos de escuchar que tenemos que apuntar a la victoria y no conformarnos con un empate. Si juegas una eliminatoria, pierdes, esa es la carne de la superstición. Pero el triunfo en Atenas, gracias a un penalti de Sarabia, y el golpe de Suecia en Georgia nos permitieron dar ese salto con la red. Era impensable no hace mucho tiempo.

Incluso antes de comenzar el partido, España ya venía ganando por dos a cero. Los goles los firmó Khvicha Kvaratskhelia a casi dos mil kilómetros de distancia, en Batumi, donde Georgia nos hizo un gran regalo al derrotar a Suecia. Ahora le tocaba a La Roja hacer los deberes. Para ello, Luis Enrique jugó en la enésima revolución con la que convertir las colas proporcionadas por los medios en letra muerta. El debut de Raúl de Tomás fue el título de la portada, aunque el Once se reservó otra sorpresa, como la de Rodri de Busquets, que llegó al partido con el apasionante reto de adelantar en número de partidos internacionales a su excompañero Iniesta (131 partidos sumados a los dos).

John van´t Schip apostó por una línea defensiva formada por tres centrales y dos laterales, mientras que arriba se cedió a dos delanteros centrales como Pavlidis y Masouras. Tardaron cinco minutos en darse cuenta de que Grecia quería borrar el óxido y el hierro con el que aparecieron en marzo en el Nuevo Los Cármenes de Granada en lo que fue el inicio de las eliminatorias. Grecia buscaba el balón, más vertical, con centros que arrancaban rápido el partido. Mientras tanto, en la trinchera rival, la duda sobre el paradero de Raúl De Tomás se despejó en un abrir y cerrar de ojos: la banda izquierda sería su hábitat natural con Morata como eje en el centro del ataque.

El dominio fue de España, eso sí, pero las ocasiones de gol no llegaron. Gavi parecía ser el mejor abrelatas ante la defensa de Helena, que junto a estos tres centros se fortaleció. La perla del Barça nos sorprendió ante Francia, en la final de la Nations League, y volvió a subyugarnos ante Grecia. Sobre todo porque no debemos olvidar que cumpliste diecisiete años en agosto. Tiene la capacidad de tocar la primera vez, así como el control orientado con el que abrir cualquier pared. Cada vez que recibía y se daba la vuelta creaba peligro.

Fue uno de los culpables de que La Roja adormeciera a Grecia, quien con los minutos perdió su impulso inicial. Tenía algunos atrasos, como el pase por el agujero que remató Masouras a portería pero que el VAR anuló por fuera de juego. Esto sucedió en el minuto 21 y tres después un penalti iría a favor de España por falta de Giannoulis a Iñigo Martínez. Falta de esta forma, con una mano inmediata del jugador español que, dependiendo de cuál no sea inmediata, acción revisable de todos modos. VAR, la famosa gallina sexadora que tanto intrigó a Alfredo Relaño, dictaminó que la ofensa sancionada por Marciniak sí lo era. Sarabia tiró y el gol hizo justicia a este primer tercio del partido en el que la Roja había dominado a su antojo. Siguió haciéndolo, incluso acariciando el 0-2 tras una buena jugada de Morata en la que el delantero de la Juventus protegió el balón con el cuerpo y remató fuerte desde la izquierda. El paradón de Vlachodimos permitió que Grecia descansara cuando la fruta parecía que estaba a punto de caer del árbol.

Pero se resistió. Y siguió haciéndolo en la reanudación, en la que Tzolis (que sustituyó a Masouras) fue la única noticia positiva para un conjunto helénico que se vio obligado a ganar los dos últimos partidos de las eliminatorias para poder vestirse como una Copa del Mundo. Luis Enrique dio un poco de oxígeno al equipo con Olmo y Rodrigo Moreno como relevo para Sarabia y De Tomás. También se vio obligado a hacerlo cuando Gavi tuvo que ser sustituido después de ser abofeteado por un oponente. Conmocionado, con evidentes signos de dolor en el rostro, el azulgrana cedió el paso a Busquets (132 partidos con la selección, uno de los cuales ahora es su jefe en el Barça, Xavi), quien formó con Rodri esta extraña pareja en la que el balón parece no tener más derechos de autor que los suyos. Y ese es el activo más valioso al negociar un 0-1. Si solo. Muy peligroso. Así que a La Roja no le quedó más remedio que sudar y sufrir mucho en la recta final donde cada tiro libre se convertía en lotería. Se otorgó el décimo. Ahora lo único que le queda es que lo haga también el próximo domingo en Sevilla, donde estamos luchando contra gigantes. Ibrahimovic e Isak venderán caro su piel.

Cambios

Christos Tzolis (45 ‘, Giorgos Masouras), Anastasios Douvikas (45 ‘, Vangelis Pavlidis), Dani Olmo (56 ‘, Sarabie), Rodrigue (56 ‘, De Tomás), Busquets (64 ‘, Pablo Páez Gavira), Fornals (64 ‘, Morata), Dimitris Limnios (66 ‘, Dimitrios Giannoulis), Pelkas (77 ‘, Bouchalakis), Azpilicueta (88 ‘, ñigo Martínez)

Tarjetas

Manolis Siopis (32 ‘, amarillo) Sarabie (47 ‘, amarillo) Konstantinos Tsimikas (53 ‘, amarillo) Dimitrios Goutas (58 ‘, amarillo) Dani carvajal (77 ‘, amarillo) Tzavelas (92 ‘, Amarillo

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