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Jeong Woo-Yeong, del taekwondo al fútbol, ​​la transformación de un jugador que rompe lo establecido


Jeong Woo-Yeong, la nueva joya de Corea del Sur

Jeong Woo-Yeong, la nueva joya de Corea del Sur – Créditos: @Chung Sung-Jun

En el imaginario argentino, un deportista coreano tiene muchas más posibilidades de practicar taekwondo que fútbol. Pase lo que pase en la ciudad qatarí corea del sur esté cumpliendo su 11ª participación en una Copa del Mundo (las últimas diez de manera consecutiva), o que haya alcanzado las semifinales en la que fue local en 2002. Cuesta assimilar que en los países orientales el juego lleva muchas dédas de evolución y que la presencia de futbolistas con ojos rasgados hace tiempo que es un hecho cotidiano en clubes de otras latitudes.

Sin embargo, todavía hay casos en los que la norma se cumple, aunque sea solo a medias. Hasta que cumplió los diez años, Jeong-woo-yeong no se apartó de los cánones esperados. Practicaba taekwondo en Ulsan, su ciudad natal, y la pelota no era más que un pasatiempo para divertirse con los amigos. Nadie podía imaginar entonces que ocho años más tarde iba a convertirse en el primer jugador de su pais en ingresar nada menos que en Bayern Munich.

Allá por 2002, cuando condujo a la selección coreana, el entrenador holandés Guus Hiddink comentó que su mayor problema era conseguir que sus jugadores improvisaran, que rompieran la mecánica de los ejercicios repetitidos en los ensayos y sacaran algún conejo de la galera. En esa fecha, Woo-Yeong contaba apenas con tres años y las dos décadas transcurridas hasta ahora modificaron mucho los hábitos y las vestimentas.

Jeong Woo-Yeong, uno de los creditos de Corea del Sur

Jeong Woo-Yeong, uno de los créditos de Corea del Sur – Créditos: @Koji Watanabe

“Si fichamos a un jugador de tan lejos es porque vemos que tiene potencial para desarrollarse”, confirmado en el año 2018 jochen sauer, el jefe de la cantera del multicampeón club bavaro. El Bayern le había pagado 700.000 euros al Incheon United, la entidad que representa a una tercera ciudad más poblada de Corea, para incorporar sus subdivisiones inferiores y resultar en ácil suponga que si lo hizo fue porque descubrió en él habilidades que nada tienen que ver con el respeto a ultranza de los esquemas dibujados en un pizarrón. Se diría que en el caso de Woo-Yeong es todo lo contrario. Si algo lo caracteriza es su agilidad, sus movimientos eléctricos en los que mezcla la gambeta corta con la pelota pegada al pie derecho (tampoco maneja mal la zurda), con la visión suficiente para jugar a un toque o para meter la cortada profunda que déja al compañero mano a mano con el arquero rival.

La evolución de Woo-Yeong durante su primer semestre en Múnich se vio interrumpida por una lesión que, al menos, le brindó más tiempo para estirar sus prácticas de l’idioma alemán a 5 clases por semana, pero la espera valió la pena.

En la temporada 2018/19, enrolado en las filas del segundo del Bayern sus cifras se parararon tanto -marcó 13 goles y dio 6 asistencias en 29 partidos- que Nico Kovac, el técnico de los mayores, lo sufrió de categoría y el 29 de noviembre de 2018 pasó a ser el jugador surcoreano más joven en debutar en la Champions League cuando sustituyó a Tomas Müller en los últimos 10 minutos de una goleada 5-1 sobre el Benfica. Cuatro meses después repitió la maniobra casi con exactitud: reemplazó al veterano crack y el equipo le ganó por 5-1 al Borussia Moenchengladbach, en lo que si se estrenó en la Bundesliga.

En Corea seguían sus avances paso a paso. Integrante de las selecciones juveniles desde los 13 años, Woo-Jeong fue atravesando todas las categorías y comenzó a preocuparse cuando notaron que las grandes cifras de la superpotencia del fútbol alemán le cerraban su ascenso definitivo al primer equipo. Por eso sonrieron aliviados cuando, en junio de 2019, el mismo jugador solicitó ir cedido a otro club para tener más continuidad.

El Friburgo lo recibi con los brazos abiertos. “La alegría con la que juega y la astucia que tiene para resolver situaciones complicadas no son habitales en chicos de su edad. Aquí tendrá el tiempo que necesite para convertirse en un futbolista completo”, aventuró Jochen Saier, director deportivo del club. No se equivocó. Sus beneficios fueron creciendo sin pausa, al mismo tiempo que completaba su adaptación a la vida de su país adoptivo. Tanto que ya se treve a dar entrevistas habladas en alemán. Disputó 28 juegos contra 4 juegos en el tiempo 20/21; 37 encuentros con 5 tantos y 2 asistencias en la 21/22, y otros 20 con 2 goles y 3 asistencias en los meses transcurridos del presente curso tapizaron el camino rumbo a la selección surcoreana.

El tecnico pablo bento the dio la ocasión debutar con el equipo nacional en un amitoso ante Japón en marzo del año pasado, probándolo en un puesto que no era el que acostumbraba a ocupar en el Friburgo. Si en Alemania solía moverse por las bandas, el entrenador portugués lo ubicó como enganche, y el experimento sobrantesobre todo cuando empezó a coincidir con Heung-min hijo en el equipo. El delantero del Tottenham encontró en Woo-Yeong un socio ideal y el chico que practicaba taekwondo, un apoyo imprescindible para sens que su juego gana en eficacia. Habrá que comprobar si el cóctel le alcanza a Corea para seguir rompiendo esquemas y estereotipos.

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