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Los goles que encaja el Barça revelan un secreto futbolístico



Pau Cubarsí, en la entrevista de ayer en MD, responde sobre los riesgos de la defensa con la línea avanzada. Insiste que la temporada les fue bien y que van todos a una con la idea de Flick. Admite lo arriesgado del sistema, que sirve para que los de arriba estén activos y presionen fuerte. También admite que “si uno no está conectado, no funciona”, pero que en los partidos importantes están muy metidos porque es la idea del míster con la que van a muerte. Perfecto.

Todos los análisis de este sistema defensivo, tanto en las ruedas de prensa de Flick como en las respuestas de los jugadores en entrevistas, se basan en hablar de unos mismos. Pero apenas hablan del rival. Y ellos también juegan. Y es que, de un año para otro, la forma de atacar de los contrincantes ha cambiado. Porque han estudiado como dañar al Barça, porque han visto que la solución es simple y porque los números demuestran que la mitad de los 46 goles encajados llegan con un balón a la espalda de la defensa, con un delantero a la carrera y otro que le acompaña para rematar. ¿Qué ha cambiado de una temporada a otra? Que en el primer año, el jugador que lanzaba el balón para adelante, a la espalda de laterales o centrales, buscaba alguien a quien pasarle el balón. Ahora ya no.

La novedad dolorosa es que los rivales han descubierto que no hace falta que busquen a un receptor. Poniendo el balón a la espalda de los Koundé-Cubarsí-Eric-Balde ya llegará alguien desde segunda fila, al esprint, corriendo de cara, que se hará con el control del balón, con ventaja, para encarar a Joan Garcia. Si el rival es el Oviedo, el Mallorca o el Elche, te castigan poco. Si es Lookman, Guedes, Estevao o Mbappé, a sufrir.



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