Los pericos tienen claro quién debe ser el entrenador del Espanyol

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En lo respectivo al banquillo, el espanyolismo ha sido un clamor durante toda la temporada. Solo después del dolorosísimo KO en el Sánchez Pizjuán (2-1), en un partido que supuso la decimoctava jornada consecutiva sin ganar, hubo ruido real en torno a la figura del entrenador.
Pero Monchi, recién llegado, y Alan Pace, poco partidario de cambios bruscos, decidieron que Manolo González debía acabar la temporada en el RCD Espanyol. Y así fue. Para suerte de todos, con final feliz, después de los dos triunfos sobre Athletic Club (2-0) y Osasuna (1-2).
Seis puntos que permitieron que los pericos llegaran a la última jornada sin exigencias clasificatorias, más allá de una rocambolesca carambola para entrar en Europa que finalmente no se dio. Principalmente porque el Espanyol, con siete cambios respecto al equipo que ganó en El Sadar, no pasó del empate ante la Real Sociedad (1-1).
Poco importó. Al finalizar el encuentro, la afición despidió como merecía a Carlos Romero, con un futuro brillante por delante después de dos años cedido en el Espanyol, y quiso dejar claro quién debe ser, a su juicio, el capitán de la nave blanquiazul el próximo curso: Manolo González, al que invitaron a cantar con las gradas de animación entre gritos de ‘Manolo quédate’ y ‘Manolo es de La Curva’.
El lucense tiene contrato hasta 2027, una vez certificada la salvación, y ha manifestado en más de una ocasión su voluntad de seguir siempre y cuando sea una figura de unidad, como parece. Ahora, la pelota está en el tejado de Monchi y Pace, pero los pericos ya han hablado.








