Roncero dijo una frase lapidaria en Carrusel que resume a la perfección la trayectoria de Hazard desde que se incorporó al club como un gran fichaje: «Llegó con 28 y tiene 30 y no lo he descubierto». Como tal. Zidane sigue teniendo una confianza inquebrantable en él pero cada vez que el belga le da minutos demuestra que es la sombra del futbolista que empezó en Premier. Se ha convertido en un futbolista poco importante, cómodo, incapaz de correr riesgos en busca del desequilibrio de su equipo. Ya sea por el físico, el tobillo o ambos, la realidad es que no tiene que ser titular en este equipo. Hazard tiene suerte de que su jefe tenga una paciencia infinita y la afición no pueda llegar al estadio, porque en cualquier otra circunstancia sería juzgado con mucha más severidad. Lleva temporada y media en el Madrid y se le ha pedido poca y demasiada atención. Se necesitan unos minutos de jugadores que se lo merecían y trabajaron más duro y hasta ahora su respuesta es muy pobre. Zidane no duda por ahora y sigue decidido a resucitar, pero este club no puede esperar a nadie y Hazard espera demasiado …
