La selección femenina Sub-17 de Honduras cerró con importante triunfo su participación en el Premundial de Concacaf, al imponerse 1-2 sobre la selección anfitriona de Trinidad y Tobago en el estadio Ato Boldon de Couva, el fin de semana anterior.
Este triunfo no solo representa una victoria más en la estadística, sino el reflejo del trabajo serio, planificado y colectivo que impulsa hoy el crecimiento sostenido del fútbol femenino hondureño a través de la Federación de Fútbol de Honduras.

Si observamos el último juego fue notorio que desde el pitazo inicial, las catrachas demostraron su intención de competir con carácter, identidad y jerarquía. Apenas al minuto 3, Alexandra Merriam adelantó a la Bicolor desde el punto penal, tras una jugada bien elaborada que obligó al rival a cometer infracción dentro del área. El gol tempranero sirvió de motivación para las dirigidas por el profesor Mario Abadía, que dominaron amplios pasajes del encuentro con un juego asociado, orden en las líneas y despliegue físico que impuso condiciones en la mitad del campo.
Estas características y condiciones fueron expuestas desde el primer compromiso frente al equipo salvadoreño, con quienes anteriormente había una gran brecha deportiva, siendo notorio el avance de las catrachas en estas categorías, logrando un merecido empate a uno, conseguido a base de una propuesta de futbol que rindió sus frutos en el tema marcador.

El tanto del triunfo llegó en los últimos suspiros del partido, al 90+1, con una obra maestra de Allanys Santos, quien ejecutó un tiro libre desde unos 40 metros por la banda derecha. Su remate potente y con efecto sorprendió a la arquera trinitense, que solo pudo observar cómo el balón se incrustaba en las redes, provocando la celebración efusiva de un equipo que luchó hasta el final.
Más allá del marcador, el equipo hondureño mostró superioridad futbolística en varios aspectos: manejo de los tiempos del partido, lectura táctica, solidez defensiva y una notable capacidad para generar juego ofensivo. La propuesta presentada por el D.T Mario Abadía en Trinidad y Tobago evidencia que el fútbol femenino en Honduras ha dejado atrás la improvisación y hoy se construye sobre cimientos sólidos.

El tercer lugar en el grupo, con los mismos puntos que El Salvador pero con menor diferencia de goles, es un resultado que deja buenas sensaciones y proyecta a una generación que promete más alegrías para el país.
Este desempeño internacional también responde al compromiso del Comité Ejecutivo de la Federación de Fútbol de Honduras (FFH), que ha apostado con decisión por el fortalecimiento del fútbol femenino en todas sus categorías.
A través de programas estructurados de masificación, formación técnica y competencias internacionales, la FFH ha impulsado una nueva era para las mujeres en el balompié nacional. La participación en el Premundial Sub-17 de Concacaf no es producto de la casualidad, sino de una planificación seria que involucra a entrenadores capacitados, jugadoras comprometidas, y una estructura federativa que acompaña cada proceso con visión de futuro.
Este resultado, más allá de los tres puntos, es un testimonio de lo que el fútbol femenino hondureño puede lograr cuando se trabaja en equipo, con objetivos claros y amor por la camiseta.
