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Una Lieja-Bastoña-Lieja que puede marcar un antes y un después en la historia del ciclismo contemporáneo. La ‘Decana’, el cuarto monumento ciclista de la temporada, se presentaba como una batalla entre cuatro fenómenos del pelotón. Entre Pogacar, que buscaba su tercera victoria seguida y cuarta en total; Evenepoel, que quería volver a ser el rey de Lieja tras vencer en 2022 y 2023; Pidcock, que buscaba tutear a los dos ciclistas mencionados; y el joven Paul Seixas. El francés, de sólo 19 años y en su primera Lieja, advertía en la previa que cuando compite solo piensa en ganar y, a la postre, fue el único capaz de discutir la victoria de ‘Pogi’.
La 112ª edición de La Lieja ha deparado un espectáculo sin igual Un día de 259 kilómetros y once cotas por delante, que tras la locura inicial, volvía a su cauce después de que el UAE Team Emirates pasara a controlar el ritmo del pelotón. A su lado, el Decathlon de Seixas, que no escondía ss cartas.
El ritmo era frenético y Pogacar ponía a trabajar a destajo a sus compañeros de UAE. Todo el mundo estaba pendiente del esperado ataque de Pogacar. Evenepoel advertía que la Lieja iba a decidirse en La Redoute, a 35 kilómetros de meta. Ascenso de 1,6 km al 9,4% de pendiente media en el que Pogacar había cimentado sus victorias los dos años anteriores, pero entonces no estaba Seixas.
Pogacar sacude la carrera
Fiel a la tradición, Pogacar atacó en las primeras rampas de La Redoute, a 35 kilómetros de Lieja, justo después de que Cosnefroy se vaciara por él. A su rueda se pegó Seixas, que aguantó hasta dos ataques de un Tadej que no salía de su asombro. Ambos coronaban La Redoute con 26 segundos respecto a sus perseguidores. En menos de dos kilómetros habían logrado un margen escandaloso sobre el resto, que iría a más porque los dos se entendieron a las mjil maravillas.
Todo podía pasar, pero quedaba una subida, la Cota de los Halcones. Una corta subida de 1,3 kilómetros al 11%. Pogacar no quería esperar al sprint en Lieja y volvió a extender las alas en la última ascensión. Seixas aguantó el primer ataque, pero no el segundo. A 500 metros de coronar y a falta de 13,6 kilómetros de Lieja, Pogacar se iba camino de la gloria.
El detalle de Pogacar
Sin dejar de mirar atrás, Tadej no cedía en su empeño y entró en meta, dedicando la victoria a su ex compañero Cristian Muñoz, fallecido en Asturias tras sufrir una infección bacteriana en su rodilla izquierda. Gran detalle del campeón, que suma su cuarta Lieja, que se queda a una del récord de Eddy Mercx y que esperó la entrada en meta de Seixas para reconocer el gran trabajo del nuevo príncipe del ciclismo.
Cuarta victoria de la temporada en cinco carreras, 112 victoria profesional y 13.º monumento ciclista. Suma y sigue para Pogacar que el martes vuelve a subirse a la bici para competir en Romandía y seguir su preparación para el Tour de Francia.
