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SÍ + Benzema – AS.com


Acabado tintado. Un magnífico España-Francia, con partido abierto tras dos goles de Oyarzabal y Benzema, con dos países ilusionados hinchados a su favor, con un San Siro eléctrico para el ambiente de la final que presenció y con un espectáculo digno de este bendito invento que millones de personas han amado desde que tenemos memoria. Fútbol puro. Pero de repente irrumpió un tipo llamado Stuart Attwell, un ciudadano inglés que no debe tener buenos recuerdos de sus escapadas veraniegas a Ibiza o Benidorm. Stuart sintió en su apogeo pasar a la posteridad y decidió cambiarlo todo. Se supone que Mbappé, 30 centímetros de fuera de juego, se active, según el nuevo fútbol que nos quieren imponer de forma sonrojada, porque Eric García le toca un poco en su intento de cortar el pase sin que Mbappé interfiera en su acción. Escuche, señor Stuart, Mbappé marca un gol porque siempre aprovecha su posición de delantero. Y punto. Es bueno que te aburras en verano y decidas cambiar cada año las reglas de un deporte que lo ha convertido en una razón de ser para la humanidad desde hace casi un siglo. Le vrai football se perd parmi les caprices scientifiques d’individus qui n’aiment ni ne veulent le football, excités par leurs oreillettes et leurs jouets électroniques qui leur permettent d’oublier quelque chose d’aussi important que cette belle chose qu’on appelle un balon. Quizás muchos de ellos ni siquiera han jugado. Debemos justificar sueldos y bonificaciones para fortalecer sus supuestas capacidades innovadoras para hacer del fútbol una aplicación de los juegos de nuestros hijos. Bueno, sigues así y verás que al final la gente dejará de ir a los estadios. No hay nada peor que dejar de creer en lo que te apasiona. Los rencores románticos tienen un precio muy caro. El problema es que hay muchos Estuardos sueltos y este Ceferin sonríe mientras coloca la medalla de campeón alrededor del cuello de Lloris. Ya sé que Iturralde, nuestro árbitro de cámara en AS y SER, explicó que en el «nuevo orden» este es un objetivo legal. Itu, tú que amas la música pesada como yo, debes rebelarte contra este reformismo que acabará con lo que te hacía soñar cuando eras niño yendo a San Mamés. No es una rabieta patriótica por perder un título (después de todo, la Nations League no es una Copa del Mundo ni una Eurocopa). Tampoco es chovinismo español. Es justicia.

Benzema, Balón de Oro. Aparte del VAR y su amigo Stuart, España se encontró sin el placer de su primer título desde la Eurocopa 2012 de un jugador excepcional cuyo talento desborda cada semana en los terrenos que pisa. San Siro fue testigo de su última obra de arte. Su gol a los pocos segundos de pasar a Oyarzabal nos dejó congelados. Su remate desde lo alto del área dejando el tramo de Unai Simón en un intento infructuoso solo está al alcance del futbolista que claramente merece ganar el próximo Balón de Oro el 29 de noviembre. Karim es el maestro de Mbappé, quien como estudiante diligente aprende junto a él todos los días. Pero si lo volviéramos a poner en pie, hoy seguiría eligiendo primero a Benzema sobre su compatriota, a pesar de que fue nuestro verdugo con el polémico gol que nos dejó sin la soñada Liga de Naciones.

Vamos a España. Consigamos lecturas positivas a pesar de la derrota. Eliminamos al campeón de Europa y casi repetimos el trabajo con el campeón del mundo. Y hemos visto que niños como Yeremy Pino (18) y Gavi (17) están listos para competir en la cima de su juego en el Star System. Esta España debe clasificar a Qatar y quitarse la espina. Allí, todos los rivales nos temerán. De vez en cuando.

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