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un nuevo estudio descubre que los Picos de Europa esconden una extraña anomalía que apaga casi por completo los terremotos


Los Picos de Europa, uno de los macizos más emblemáticos del norte peninsular y primera área declarada Parque Nacional en España, esconden bajo su relieve abrupto una estructura geológica sorprendentemente tranquila.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oviedo confirma que esta región situada entre Asturias, Cantabria y León es prácticamente aseísmica, un comportamiento poco habitual incluso dentro del contexto de baja actividad sísmica del noroeste ibérico.

El trabajo consultado por EFE, basado en un despliegue temporal de diez estaciones sísmicas entre julio de 2023 y enero de 2024, ha permitido obtener por primera vez imágenes tridimensionales muy detalladas de los primeros kilómetros de la corteza bajo el macizo.

Picos de Europa, España
Picos de Europa, EspañaPexels

Durante los seis meses de registro solo se identificaron diecinueve pequeños terremotos, la mayoría imperceptibles para la población. De ellos, solo dos llegaron a ser detectados por la Red Sísmica Nacional.

Los autores señalan que esta escasez de actividad contrasta con las áreas situadas al oeste, donde existen fallas activas bien conocidas, como la de Ventaniella, y donde se concentra la mayor parte de la energía sísmica liberada en la Cordillera Cantábrica.

Un macizo «blando» sobre un lecho de sedimentos antiguos

La investigación se apoya en dos técnicas: el análisis de la microseismicidad y la tomografía por ruido ambiental, un método que utiliza las vibraciones naturales del terreno para reconstruir la estructura interna de la corteza sin recurrir a explosiones o fuentes artificiales.

Los resultados muestran que, a unos 5-6 kilómetros de profundidad, existe un límite brusco en la velocidad de las ondas sísmicas. Esa discontinuidad coincide con el antiguo cabalgamiento varisco, una enorme falla que, hace más de 300 millones de años, apiló distintos paquetes de rocas durante la formación del supercontinente Pangea.

Una estampa de los Picos de Europa
Una estampa de los Picos de EuropaQuick PS

Pero la clave para entender la calma sísmica del macizo está más abajo. Las imágenes revelan la presencia de un gran cuerpo de materiales de baja velocidad, de orientación noroeste-sureste, que se extiende hasta al menos 8 kilómetros de profundidad.

Según los investigadores, estos materiales corresponderían a los sedimentos sintectónicos del antiguo frente de deformación varisco, depositados mientras la cordillera se plegaba.

Se trata de rocas blandas —principalmente lutitas y areniscas poco consolidadas— muy distintas del basamento cristalino rígido que domina al oeste de la falla de Ventaniella.

Esa diferencia de «dureza» sería, según el estudio, fundamental para explicar por qué las tensiones tectónicas se liberan en unas zonas y en otras no.

Picos de Europa
Picos de EuropaPexels

«Estas rocas actúan como un amortiguador natural», señala el equipo. Su comportamiento dúctil hace menos probable la acumulación de esfuerzos suficientes como para generar terremotos, a diferencia de las rocas rígidas del oeste, donde la energía se almacena y libera de manera más frecuente, aunque con sismos de baja magnitud.

El macizo de los Picos de Europa se asienta en plena transición entre la estructura varisca heredada del Paleozoico y las deformaciones alpinas más recientes que levantaron la actual Cordillera Cantábrica y los Pirineos.

Además, el análisis histórico de más de 7.700 terremotos registrados en la región entre 1999 y 2025 muestra que el área de los Picos de Europa constituye el extremo norte de una franja libre de sismicidad que atraviesa la Meseta hacia el sur.

Aunque los autores subrayan que el estudio no implica ausencia total de riesgo —pues la sismicidad nunca es nula— sí aporta una base científica sólida para comprender la distribución de terremotos en el noroeste español.



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