Fin de una era: FIFA rompe su vínculo con Panini y elige a Topps

El mundo del fútbol acaba de recibir una de las noticias más sorprendentes de los últimos años, no desde la cancha, sino desde el universo del coleccionismo: la FIFA confirmó oficialmente el término de su histórica alianza con Panini, la empresa italiana que durante más de seis décadas fue sinónimo de álbumes mundialistas. En su lugar, la federación internacional firmó un acuerdo exclusivo de largo plazo con Fanatics, que distribuirá los productos bajo la reconocida marca Topps.
El vínculo entre Panini y las Copas del Mundo comenzó en 1970, durante el torneo disputado en México, y se extendió de manera casi ininterrumpida hasta la actualidad, con la única excepción del Mundial de Estados Unidos 1994. Durante más de medio siglo, completar el álbum se convirtió en un ritual colectivo que unió a generaciones enteras de aficionados alrededor del mundo. Desde los intercambios en los patios de los colegios hasta las ferias de figuritas en plazas públicas, la marca italiana logró transformar un simple cuadernillo ilustrado en un fenómeno cultural de alcance global.
Sin embargo, ese ciclo llegará a su fin. Según el comunicado oficial emitido por la FIFA, el acuerdo con Fanatics y Topps entrará en vigencia a partir de 2031, lo que significa que el Mundial de 2030 —que se celebrará de forma inédita en tres continentes— será la última edición con álbumes Panini. A partir de entonces, el Mundial de Arabia Saudita 2034 y las ediciones posteriores ya contarán con la nueva licenciataria.

“La FIFA y Fanatics acaban de ampliar su ya fructífero y diversificado marco de colaboración comercial al firmar un exclusivo acuerdo de concesión de licencias a largo plazo —surtirá pleno efecto en 2031— para coleccionables tanto físicos como digitales, incluidos juegos de cartas y cromos”, destacó la Casa Madre del fútbol mediante un comunicado oficial.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, destacó que el acuerdo representa un paso hacia la modernización del mercado de coleccionables. El propio comunicado de la federación señaló que la alianza cubrirá tanto productos físicos como digitales, incluyendo cartas de intercambio y otros formatos coleccionables que responden a las nuevas tendencias del mercado.
La decisión no estuvo exenta de polémica. Según reportes de medios especializados, el anuncio se produjo en el marco de una disputa legal en curso entre Fanatics y Panini, lo que habría acelerado los tiempos del traspaso y añadido un componente de tensión corporativa a un cambio que, de otra forma, podría haberse procesado con mayor gradualidad.
El impacto simbólico es innegable. Para millones de latinoamericanos, europeos y aficionados de todo el planeta, el nombre Panini es prácticamente inseparable del Mundial. Sus álbumes representan parte de la identidad de varias generaciones, y el simple sonido de una figurita al caer sobre la mesa despierta nostalgia instantánea. Fanatics y Topps —empresa con larga historia en el coleccionismo deportivo norteamericano, especialmente en béisbol y basquetbol— tendrán el enorme desafío de llenar ese espacio emocional y ganarse la confianza de una comunidad que creció con otra marca.
De momento, los aficionados al fútbol aún tienen varios años por delante para disfrutar del álbum de toda la vida. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 —que comenzará en pocas semanas— contará con figuritas Panini, igual que el de 2030. Tiempo suficiente para coleccionar, recordar y, quizás, despedirse lentamente de un clásico.
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