«‘Que aproveche’ se empezó a utilizar en la guerra civil española. Hoy en día es una expresión dicha para pobres»

En nuestro día a día hacemos gestos, movimientos y expresiones antes, durante y después de las comidas que, probablemente, incumplen muchas de las normas más estrictas del protocolo. En la mayoría de ocasiones, esas reglas suelen reservarse para eventos más formales o con un mayor número de invitados. Y es que el contexto también es clave en el protocolo.

Los hoteles y restaurantes más lujosos cumplen a rajatabla estrictas normas de protocolo y cuentan con el asesoramiento de grandes profesionales. Sin embargo, aunque en nuestro día a día no seamos tan estrictos ni plenamente conscientes de estas normas, resulta curioso conocer el origen o el verdadero significado de algunas expresiones habituales.
Es el caso de «que aproveche«, una frase muy utilizada antes de empezar una comida. Mar Casas explicó hace unos meses su supuesto origen en ‘Webpositer Podcast’. Su intervención, recogida entonces en redes sociales, se hizo viral y generó un intenso debate.
«No se dice ‘que aproveche’. Es una expresión que se empezó a utilizar en la Guerra Civil española, cuando apenas había alimentos y la gente aprovechaba tres veces el puerro que había hervido en la olla. Se decía ‘que aproveche’ cuando te comías algo que incluso no era comestible. Hoy en día es una expresión dicha para pobres. En hoteles de muchísimo nivel no se dice. Te dirán: ‘que disfrute’ o ‘espero que le guste’, o simplemente no decir nada”, expresó en el pódcast.

Ante la gran cantidad de comentarios criticando su explicación, Mar respondió a algunos usuarios que preguntaban qué debería decirse antes de una comida: «No es necesario decir nada. Nos empeñamos en rellenar la mesa con palabras, cuando la buena educación consiste precisamente en no forzar expresiones que no hacen falta».
Aunque ya quedaba claro en su explicación, la experta también quiso aclarar que no cuestionaba la intención de quienes utilizan esa expresión: «No estoy negando la buena intención de quien la dice. Estoy señalando que la buena intención no convierte automáticamente una fórmula en correcta. En determinados contextos sociales, culturales y profesionales, esa expresión no es apropiada, y señalarlo no es clasismo: es precisión».








