«El fútbol es el activo tecnológico más subestimado del mundo»

Cuando Fabio Sá escucha que el Mundial 2026 será «el pico del fútbol en Estados Unidos», sonríe con la paciencia de alguien que lleva 23 años viendo cómo ese argumento se repite y se equivoca. Para este venezolano radicado en Miami, VP de Ventas en US Media, el fútbol no tiene techo: tiene ciclos, como el mercado bursátil, y quienes entienden esa lógica son los que hoy están posicionándose en el negocio digital más grande del deporte global. El Mundial no es la meta; es apenas la señal de entrada.
La conversación con Sá llega en un momento en que la industria tecnológica empieza a mirar el fútbol con los mismos ojos con que miró el streaming hace una década: como una infraestructura que ya maduró y que todavía cotiza barato. Con 30.500 millones de dólares en impacto económico proyectado solo para EE. UU., plataformas como OneFootball construyendo puentes entre audiencias globales y marcas digitales, y un dato que pocos en Silicon Valley conocen —los fans del fútbol gastan más por año que los del béisbol, básquetbol y fútbol americano combinados — la pregunta ya no es si el fútbol es un negocio tecnológico. La pregunta es por qué tantas empresas tech aún no lo están jugando.
Ganar a un fan del fútbol hoy significa retener un consumidor de alto valor durante décadas
Hay quienes dicen que el Mundial 2026 será el pico máximo del fútbol en Estados Unidos. ¿Está de acuerdo?
No. Y esa pregunta me hace parar en seco cada vez que la escucho. El fútbol no tiene un «pico». Es el deporte más seguido en la historia humana y los datos apuntan siempre en una sola dirección: crecimiento sostenido y compuesto. La analogía correcta no es la de un boom pasajero, sino la del mercado bursátil: tiene ciclos, correcciones, momentos de euforia, pero la trayectoria de largo plazo sube. Siempre sube.
¿Y el Mundial entra en esa lógica como punto de inflexión?
Como punto de entrada, que no es lo mismo. Solo el torneo de 2026 proyecta generar 30.500 millones de dólares en producción económica en Estados Unidos. Hay 59 millones de estadounidenses que hoy no se identifican como fanáticos del fútbol, pero planean sintonizar el torneo. Eso no es un pico; es una base de audiencia nueva que llegó preparada después de la Copa América 2024 y el Mundial de Clubes 2025.
Habla de audiencias. ¿Qué tienen de especial los fans del fútbol para las marcas tecnológicas y de negocio digital?
Son el perfil más rentable que existe en el deporte. El 56% de los fans de fútbol en EE. UU. tienen entre 35 y 64 años: están en su pico de ingresos. Y gastan más por fan al año que los seguidores del béisbol, el básquetbol o el fútbol americano. The Economist ya declaró a Estados Unidos el mayor mercado de fútbol internacional del mundo. Ganar a un fan del fútbol hoy significa retener un consumidor de alto valor durante décadas.

Hay un argumento en su texto que conecta directamente con la industria tech: la inteligencia artificial. ¿Cómo encaja el fútbol en ese escenario?
Es ahí donde el fútbol se vuelve irremplazable. Vivimos en un entorno donde la IA genera contenido en cada medio posible: música, cine, publicidad. Pero el deporte en vivo es lo que ningún algoritmo puede manufacturar ni optimizar. La autenticidad de la competición y la respuesta emocional genuina que genera en los fans son exactamente lo que hace del fútbol una plataforma de conexión de marca que dura en el tiempo. Ningún modelo de lenguaje replica un gol en el minuto 90.
Plataformas como OneFootball están construyendo ese puente entre el fútbol y el negocio digital. ¿Cómo evalúa esa capa tecnológica del ecosistema?
Es el eslabón crítico. Plataformas como OneFootball y socios regionales como US Media llevan años construyendo el puente entre el fútbol global y los consumidores, convirtiendo el fanatismo en valor cultural y comercial sostenido. Eso es lo que hace que este sea un momento especialmente cargado: la infraestructura ya existe. El ecosistema está maduro. Solo falta que las marcas decidan si entran ahora o esperan a que el mercado ya esté saturado.
¿Y qué viene después del Mundial? Porque muchas marcas invierten solo en el evento y luego desaparecen.
Ese es el error más costoso que pueden cometer. Después del Mundial viene un ecosistema de 365 días: Champions League, Premier League, La Liga, Bundesliga cada semana del año. La comunidad latina en EE. UU., de 60 millones de personas con un PIB colectivo que la ubicaría como la octava economía del mundo, tiene una relación con el fútbol que trasciende cualquier torneo. Ligas como el Brasileirão son prácticamente invisibles para el público general en EE. UU., y eso es una oportunidad gigantesca sin reclamar.
Una última pregunta: ¿cuál es el consejo de inversión que le daría a una empresa tecnológica que todavía no ha apostado por el fútbol?
El mismo que daría cualquier inversor experimentado: el mejor momento para entrar en un activo de alto crecimiento es antes de que el resto del mercado reconozca su valor. En el fútbol, esa ventana todavía está abierta. La pregunta es simplemente si están dispuestos a actuar.
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