El ciclo de la vida en el Athletic, por Endika Río

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Derrota a domicilio que deja mal sabor de boca por lo que pudo ser y no fue. Declaraciones señalando aspectos a mejorar en el futuro. Reacción en San Mamés, no siempre acompañada de victoria. Esperanza de poder aspirar a algo más que a salvar la categoría y a pasar penurias en esta recta final de Liga. Derrota a domicilio que deja mal sabor de boca por lo que pudo ser y no fue.
Es el ciclo de la vida del Athletic en los últimos meses de la temporada. La historia se repite y todo vuelve a empezar tras caer con el Atlético. La diferencia es que los leones no podrán agarrarse a su gente en La Catedral porque la siguiente cita será otra vez fuera de casa, contra un Alavés que se juega la vida y que saltará a Mendizorrotza el sábado con el cuchillo entre los dientes. Será obligado que los bilbaínos espabilen como visitantes porque los números recientes son para echarse a temblar.
No transmite el Athletic la sensación de que vaya a pasar apuros para atar la permanencia pese a que cada jornada que pasa aumentan las opciones de que alguien se vaya al pozo con 40 puntos. El asunto es que tampoco da muestras de que le pueda dar para la pelea europea.
Con 16 derrotas en la mochila no vas a ningún sitio agradable en Primera. Es el reflejo de lo que le cuesta al Athletic agarrarse a los partidos. En anteriores cursos, estando mal, era un equipo difícil de batir igualmente. En el presente es un rival de lo más amable, el que todo anfitrión quiere recibir en su casa.








