El sangriento final de Espartaco, el gladiador que retó a Roma

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Muchas personas están familiarizadas con el nombre de ‘Espartaco‘ por la famosa película dirigida por Stanley Kubrick en los años 60,
la cual fue un éxito en su momento y es parte de la historia del cine. Esta
producción cinematográfica gira en torno a la vida de Espartaco, un gladiador
que también pasó a la historia por tener el valor de plantar cara y desafiar a
Roma.
Espartaco fue un esclavo que acabó en el ludus de Léntulo
Batiato, quien era un entrenador de gladiadores que lo preparó y utilizó para
entretener al pueblo de Capua con duros, violentos y sangrientos combates en el
anfiteatro de dicho lugar.
Los gladiadores eran una clase privilegiada entre los
agraviados esclavos, que llegaron a suponer más de una quinta parte de la
población de toda Roma y estaban expuestos a toda clase de humillaciones y
agresiones por parte de sus dueños. A diferencia de un esclavo normal, los
gladiadores tenían acceso a armas.
Espartaco se unió a los rebeldes después de que muchos de
estos fueran atacados y asesinados por las legiones romanas dirigidas por Cayo
Claudio Glabro. Este famoso gladiador consiguió reunir a un ejército de más de
60.000 hombres con el que marchó hacia el norte de Italia.
La reacción de Roma
En consecuencia, el Senado de Roma ordenó a Marco Licinio
Craso que hiciera frente a la amenaza con su dinero y también su talento
militar, ya que se trataba de una de las personas más poderosas y ricas de Roma
en aquella época. Sumando a las dos legiones supervivientes del ejército
consular, Craso empujó a los esclavos en varias batallas hacia el sur de la
península itálica, logrando acorralar a los rebeldes en Calabria.
La batalla final tuvo lugar a orillas del río Silario (cerca
de la actual Salerno), donde Espartaco asesinó a su propio caballo como muestra
de que lucharía hasta la muerte antes que huir para salvar su propia vida,
según explica Plutarco en uno de sus textos. Además, Apiano cuenta que
Espartaco continuó luchando aun cuando una jabalina le traspasó la pierna,
hasta morir lleno de sangre, de dolor y rodeado de soldados romanos.









