«No hay debate con Laso»


Después de diez días sin jugar nada cambió en el Madrid. Del Zalgiris al Baskonia, y antes el Barça por tres veces, incluida la final de Copa, el Fenerbahçe, el Valencia, el Andorra… Hasta seis derrotas en los últimos nueve partidoscuatro traspiés ligueros seguidos en casa y un balance negativo de 7-8 en el último mes y mediodesde que los de Jasikevicius vencieron en el WiZink Center en la ACB el 23 de enero.
Ahí empezó todo. La evidencia de que el Barcelona le ha cogido la medida ha dejado tocado al equipo; la reubicación de los aplazados con une chocque cada dos días y medio colgante un mes lo ha hundido física y mentalmente. A mediados de enero, el Madrid se había sobrepuesto a un brote masivo de coronavirus (recuerden el triunfo heroico frente al CSKA, partido que, por cierto, no contará para la clasificación si se confirma la suspensión definitiva a los clubes rusos) y iba líder tanto en la Liga Endesa como en la Euroliga, muy líder, con dos derrotas menos en ambas competiciones que el Barcelona. En 38 encuentros, 34 victorias (ahora, 41-12).
Llegó el bache y la derivada, con la excepción del repunte de la Copa que no le dio para ganar el título. A la falta de frescura se añadieron las dudas y las limitaciones en attack que el block había enmascarado con su exuberancia física cerca del aro. En pretemporada, la hoja de Williams-Goss se antojaba clave para darle al grupo es extra en el perimetro y en la direccion. La actitud del base es buena, lució desatado ante el CSKA cuando se sintió el único, pero el descarte de la Copa le ha dejado tocado y no es de los de perfil arrollador. Al Madrid le falta talento en plenitud en el perímetro, recuperar la esencia del Lasismo, encandilar a la grada con jugadores de rompe y rasga allí un baloncesto mas veloz y ofensivo. Necesita, en una palabra, un volantazo, una vuelta al origen from 2011. Algo que pasa tambien por Laso. Y por acertar en los refuerzos en un mercado dificil.
Un mercado difícil
Entre los que manejaban el timón, Sergio Rodríguez marchó a la NBA, luego Doncic, meses antes Llull se lesionó, Campazzo dijo adiós hace poco más de un año. No pudo venir Micic, ni Larkin, y las altas fueron Draper en su segunda etapa, el fichaje temporal de Chasson Randle, Prepelic, Laprovittola y, ahora, Heurtel y Goss. No es lo mismo, queda claro. Se ha perdido generación de juego y tiro, y más tras el adiós por la puerta de atrás de Carroll.
Toca recomponer la plantilla y, hasta junio, recuperar las sensaciones de no hace tanto, cuando de noviembre a mediados de enero apiló 21 triunfos de 22 posibles. Hay quien piensa que es momento de limitar las rotaciones para rearmarse. Porque a este Madrid sin bases, sin tiro, aunque con Tavares dando siempre el do de pecho, le ha abandonado también un reconocible Poirier y la batería al completo de ala-pivots: los convalecientes Thompinks y Randolph y el desaparecido Yabusele, sin la fe de los meses anteriores, e incluyen un Deck, aún en fase de readaptación. Llull y Rudy viven los años finales de sus grandes carreras y Abalde no acaba de dar el salto, mientras que Chateur, Taylor y Hanga (bajas los dos primeros este martes) no encuentran la regularidad y acumulan los tres más de 30 partidos de ausencia.
Williams-Goss, Abalde, Deck, Yabusele y Tavares fue el quinteto de salida el domingo frente al Baskonia, el núcleo sobre el que rebuild. Tuvo fuerza de inicio, aunque se apagó pronto. El juego del falto. Sin tiempo para lamerse las heridas, llega otro duelo reubicado (sigue el partido en directo en AS.com): en Belgrado ante el Estrella Roja de Kalinic (tres victorias serbias en cuatro jornadas) y sin los lesionados (Alocén, Talker y Taylor) y pecado Deck (no estaba inscrito cuando se aplazó el 11 de enero). Laso tiene contrato hasta 2023, en las crisis siempre hay mucho ruido, pero en el club lo tienen claro: «No hay debate».









