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Hábleme de la pelota y de Ferran, por Lobo Carrasco

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1.Háblame de la pelota y de Ferran. 

Cuando se juega un Clásico se va más allá de los 3 puntos. Competir no basta. Hay que entrar al campo para dejar claro quién es el mejor sobre el césped, no en los despachos ni en las salas de prensa.

El Barça de Flick, con Eric Garcia en el lateral y el Madrid con dos ideas prioritarias: no conceder espacios traseros y tres jugadores de ataque (o de contragolpe).

Inicio de partido con los azulgranas viendo al Madrid deseando montar la presión en campo del anfitrión. Nada, el equipo de Flick mucho mejor no sólo en la presión colectiva sino con pelota. Pedri, Gavi, Cubarsí, Gerard Garcia y algo que me gustó mucho tácticamente: ver a Eric Garcia ocupando el medio campo para jugar o para ‘llevar’ a Vinicius a zonas defensivas.

Fran García se quedó solo ante Rashford y lo pagó brutalmente. El FC Barcelona jugaba, Ferran DESCOSÍA la defensa con sus cirujanos desmarques y el Madrid, perseguía al líder y al partido.

2. El primer golazo

Cuando Ferran fue zancadilleado por Rüdiger y la falta se cobró, Marcus Rashford ejecutó el mejor golpeo desde que se fue MESSI. Barbaridad fue cómo giró el tobillo y dónde se la puso a Courtois: a la escuadra, potente y de rosca. Brillante.

Minuto 9, ahí empezamos a ver la diferencia no sólo futbolística, el Barça ocupaba el campo con mucha más armonía táctica para sacrificio inútil de Bellingham, Tchouaméni y Camavinga. Cuando el imparable Ferran facturó el 2-0, minuto 18, la distancia numérica fue inferior que la psicológica. La dejada de Olmo, de otro mundo.

Con el gobierno azulgrana y el paso de los minutos observamos un comportamiento inesperado: la falta de seguridad de Thibout Courtois afectado por las salidas de zona de sus centrales. Perdonó el Barça el tercero, Dani Olmo, pero todos los acercamientos merengues al área de Joan Garcia quedaron en un casi. Gonzalo fue el que tuvo el gol merengue más cerca pero falló con el último golpeo, el más importante. Descanso.

3. Lectura, control

El segundo acto nos trajo el deseo del Barça por llegar al tercer gol y el del Madrid para alimentar su esperanza. Y apoteosis final.

Ayer fallaron en todo los de Arbeloa porque presionando no estaban sincronizados y con pelota no podían poner bandera en el medio campo. También fuimos descubriendo que el físico del Barça era superior incluso con aquel jugador que podía replicar físicamente porque, posteriormente, también estaba desacertado con balón. Por ejemplo, Jude Bellingham.

Por fuera, Brahim realizó varias incursiones (regateando) pero también acababa claudicando ante Gerard Martín o Cubarsí. Por dentro, Vinicius más pendiente de lo exterior que de la pelota. Incorregible.

En el apartado de ocasiones claras, Ferran pudo irse con un doblete pero la bota izquierda de Courtois lo impidió. Cambios y más cambios sin afectar al numerador pero con rendimiento diferente: De Jong, Raphinha y Lewy (tuvo el 3-0 en sus botas) mucho más influyentes que Pitarch, Mastantuono y Palacios. El Nou Camp Nou, de fiesta faltando el último cuarto para cerrar el Clásico que se ve en todo el planeta.

Y se confirmó todo lo esperado menos ese último gol blaugrana para redondear la diferencia. Pitido final y “CAMPEONES, CAMPEONES, CAMPEONES” de una Liga ganada por mentalidad, sacrificio (táctico-físico colectivo), fútbol de calidad y conseguir ir TODOS en la misma dirección. Por cierto, gran profesional Hansi Flick estando con su plantel después de perder a su padre. Concluyendo, con La Masia hasta un mal fichaje puede ser compensado. Felicidades, Barça.



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