La colisión cósmica que desconcierta a los científicos: desmonta el modelo tradicional

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Un equipo internacional de científicos ha observado una colisión cósmica que aporta nuevas pistas sobre la formación y la evolución de los sistemas extremos. Se trata del impacto de un agujero negro con una estrella de neutrones, que orbitaban en una trayectoria ovalada y no en un círculo perfecto, lo que reta el modelo clásico de las fusiones estelares.
Los autores del estudio han descubierto las primeras evidencias de esa colisión entre las dos partes mencionadas cuando cubrían una órbita del tipo elíptica, lo que es clave para la comunidad científica porque, hasta la fecha, se pensaba que esas fusiones se producían cuando esos «pares» cubrían órbitas circulares antes de impactar.
Esta investigación ha sido llevada a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Birmingham y el Instituto Max Planck de Física Gravitacional. Los resultados y análisis se han publicado en The Astrophysical Journal Letters.
Este evento de ondas ha sido bautizado bajo el nombre de GW200105 y ha mostrado que se desplazó en una órbita ovalada mucho antes de fusionarse para formar un agujero negro tres veces más grande que el Sol, lo cual jamás antes se había observado.
Las pistas que hay sobre la formación de objetos extremos
Los investigadores han destacado que este hallazgo proporciona nuevas pistas clave para comprender cómo se forman estos objetos extremos, ya que desvela que los modelos teóricos conocidos hasta la actualidad están incompletos. Además, este descubrimiento plantea a los científicos nuevas preguntas sobre en qué lugar del universo se forman estos sistemas.
Cabe subrayar que los investigadores de este estudio analizaron datos de dos detectores de ondas gravitacionales diferentes (LIGO y Virgo) y lo hicieron usando un nuevo modelo desarrollado en el Instituto de Astronomía de Ondas Gravitacionales de la Universidad de Birmingham, lo que les permitió medir tanto la órbita ovalada y excéntrica como cualquier oscilación inducida por la rotación.
«El descubrimiento es una gema más en el tesoro del tercer período de observación de LIGO-Virgo. LIGO y Virgo continúan desvelando colisiones catastróficas, nunca antes observadas, arrojando luz sobre un paisaje cósmico genuinamente nuevo. Ahora estamos actualizando los detectores con el objetivo de mirar mucho más allá en las profundidades del cosmos, buscando nuevas gemas y persiguiendo una comprensión más profunda del universo en el que vivimos», declaró Giovanni Losurdo, portavoz de Virgo e investigador del INFN.
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