El día del padre, por Dagoberto Escorcia

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Los títulos de Liga consecutivos en sus dos primeras temporadas como entrenador del Barça y cinco en general. Ese sería el balance fácil de la carrera de Hansi Flick con el equipo azulgrana. Nada mal y sí, en cambio, todo un éxito para un técnico que ha trabajado básicamente con una cantera de jóvenes jugadores de la casa. Flick ha encajado perfectamente en el barcelonismo. Se ha ganado el cariño de la afición y especialmente del vestuario. Pero hay que escribir en mayúsculas cuando miras la clasificación y ves al gran rival, el Real Madrid, a 14 puntos, una de las diferencias más amplias en las ligas europeas, después de la Bundesliga, donde el Bayern de Múnich tiene 16 puntos sobre el segundo, y la italiana, donde el Inter saca 15 puntos al Nápoles.
Pero si algo resulta más llamativo e importante del carisma de Flick, sin duda, es el gesto que ha tenido este fin de semana. La alegría deportiva más grande tropezó con la tristeza del fallecimiento de su padre, precisamente a pocos días de la celebración del día del Padre en Alemania, el próximo jueves. El público barcelonista y los jugadores rindieron un merecido homenaje a su entrenador, que no pudo contener la emoción.
Karl-Heinz Rummenigge ha desvelado que Hansi Flick le dijo que “mi equipo es como una familia” y que también cuando Jan Laporta fichó al alemán le pidió que fuera el mejor amigo del técnico porque necesita esa confianza para triunfar. “En el Bayern los jugadores habrían dado la vida por él”, concluyó Rummenigge. En el Barça, también.
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