<
>

«Crujirse los dedos o el cuello no es malo, sino que es un fenómeno físico»


Uno de los mayores mitos de la salud es el que hay respecto al crujido de los dedos u otras articulaciones como las del cuello. En ocasiones hemos sentido que necesitamos liberar algún tipo de tensiones realizando este hábito, pero siempre que haya personas mirando, alguna dirá que hacerlo supondrá graves consecuencias para las articulaciones en el futuro. ¿Es realidad o ficción?

Nunca ha quedado claro si eso es cierto o si solamente se trata de una creencia popular más como muchas otras, así que un experto como el fisioterapeuta Antonio Pérez quiso comentar este aspecto, entre otros, en una de sus apariciones en el programa ‘Saber vivir’.

Hombre crujiéndose los dedos
Hombre crujiéndose los dedosImagen generada por IA

«Podemos mover los dedos porque nuestras falanges están compuestas de huesos, pero entre esos huesos hay una cápsula que abraza un líquido que tiene dentro, como el de los refrescos», empezó.

Pérez hizo el símil con las latas de refresco, que al abrirse suena el gas que contiene dentro: «Cuando crujimos un dedo, lo que realmente estamos haciendo es ampliar el volumen, el espacio que hay entre los huesos», detalló.

Hombre crujiéndose los dedos
Hombre crujiéndose los dedosImagen generada por IA

Para terminar, afirmó que este fenómeno se denomina ‘tribonucleación’ y que tiene explicación física: «El sonido que nosotros escuchamos no es bueno ni malo, es un fenómeno físico», sentenció.

La creencia popular es de que crujirse los dedos provoca daños irreversibles en las articulaciones o genera artritis, pero no existe evidencia científica que lo demuestre. Sin embargo, no es una actividad que deba hacerse de forma recurrentemente, dado que si sentimos que lo necesitamos con frecuencia, podría haber alguna tensión muscular o sobrecarga que merecería la valoración de un especialista.

Algunos hábitos para mejorar la circulación

Los expertos también coinciden en que algunos hábitos realistas para mejorar las articulaciones incluyen las actividades de bajo impacto, como pueden ser caminar, nadar o hacer bicicleta en un gimnasio o en un entorno llano. Además, es importante cuidar la postura y evitar el sedentarismo prolongado y el exceso de carga en zonas clave como la espalda o las rodillas, y eso puede lograrse gracias a una alimentación sana y equilibrada (rica en vegetales y proteína) que no promueva el aumento de peso.



Etiquetas
Siguiente

Deja tu comentario