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los Knicks echan a los Cavs y se meten en sus primeras Finales NBA desde 1999


Por la historia de los Knicks, por el aura única de Nueva York y el Madison Square Garden y tantos héroes caídos por la causa, estrellas tan despampanantes como deslumbradas por las luces de la Gran Manzana por una razón u otra: ese David Lee, ese Jamal Crawford, ese Amar’e Stoudemire o ese Carmelo Anthony. También entusiasmadas estrellas en ciernes superadas por las expectativas como Kristaps Porzingis. En honor a la historia y a todos ellos y sus intentos en vano, los New York Knicks sellaron su barrida por 4-0 a los Cleveland Cavaliers en una oda baloncestística (93-130) para proclamarse campeones de la Conferencia Este y presentarse a sus primeras Finales NBA desde 1999, las primeras del siglo XXI.


El MVP de las Finales de Conferencia Jalen Brunson y su pandilla ha conseguido lo que no pudieron los Lee, Crawford, Stoudemire ni Anthony, sin olvidar otros que lo intentaron con pasión como Jeremy Lin. En un maravilloso lazo con el pasado, el base de 29 años no tenía ni uso de razón a sus 3 años cuando su padre Rick Brunson -parte ahora del cuerpo técnico-, ayudaba en la pista a esos Knicks de Patrick Ewing de 1999 meterse en unas Finales que el conjunto neoyorquino perdería contra los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

Carmelo Anthony, jugador de los New York Knicks.
Carmelo Anthony no logró reflotar a los KnicksOtras Fuentes

Allan Houston, Latrell Sprewell  y Kurt Thomas también figuran en el club de ídolos del conjunto neoyorquino del siglo XXI pero ellos sí que pudieron llevar a los Knicks a unas Finales NBA como parte de ese roster de 1999.

Cosas de la vida, los Spurs -ahora de Victor Wembanyama-, podrían volver a ser los que estén ahora al lado de la cancha si superan a los Thunder del MVP Shai Gilgeous-Alexander en la antesala de la final, empatada ahora la serie (2-2). El conjunto de Texas ya hizo lo propio en la Copa NBA para ser derrotado precisamente por estos Knicks de Brunson en lo que quizá fuera una premonición de lo que está a punto de suceder.

MVP de la Copa, y anoche coronado MVP de las Finales de Conferencia del Este, Jalen Brunson va ahora a por el MVP de las Finales para lo que sería un histórico triplete de MVP.

“Significa mucho”, decía Brunson al serle recordado que la última vez que los Knicks disputaron una serie por el título él tenía 3 años. “Pero sin mis compañeros, cuerpo técnico, gente de la franquicia y fans esto no sería posible”, añadía el menudo pero astuto base de 29 años, noche plácida la suya ayer con 15 puntos, 2 rebotes y 5 asistencias en una victoria demasiado fácil para los Knicks, garantizada con el 49-68 del descanso. La pareja de dúo de Brunson Karl-Anthony Towns firmó un doble-doble de 19 puntos y 14 rebotes mientras que Donovan Mitchell fue el mejor de los Cavs con 31 tantos esperando que compareciera un James Harden que brilló por su ausencia, con 12 tantos con un 2/8 en tiros de campo.

Los Knicks campeones de 1970 y 1973 se hacen notar

El icónico momento de Brunson con Walt Frazier

En un momento de frenesí de sentimientos y nostalgia que sólo acérrimos fans de los Knicks pueden entender como los varios valientes que viajaron a Cleveland, la historia hecha frente a la que está por hacer, el doble campeón de la NBA en 1970 y 1973 con New York Walt Frazier entregaba el trofeo de MVP al bailarín de la Gran Manzana. Todos le han acompañado en el baile como recalcaba.

“Mis compañeros me dieron confianza, me dejaron ser yo mismo, lo más importante es cómo creemos el uno en el otro. Tenemos resiliencia, pudimos permanecer concentrados y mantener la compostura. Empieza por lo más alto de la organización, el señor Dollan”, añadía Brunson tirando piropos al dueño de la franquicia, James L. Dolan.

Los Knicks hicieron gala de esa resiliencia en un primer partido que lo cambió todo, remontando un 71-93 con 7:48 del último cuarto por disputar en lo que fue un ejercicio de fe pero también de picardía, pues fue tan simple como atacar a James Harden mientras la Barba tiraba piedras contra su tejado en el otro lado de la pista fallando tiro tras tiro. Brunson mostró su madera de líder con todas las letras cuando las luces más brillan con 17 de sus 38 puntos entre esos últimos minutos del último parcial y la prórroga.

Al contrario que otros casos como Carmelo Anthony, Brunson irrumpió en Nueva York con estrella todavía por ser, segundo de bordo de lujo de Luka Doncic hasta entonces en los Dallas Mavericks que aceptó en 2022 el privilegio pero también la colosal responsabilidad de ser el ídolo que la Gran Manzana llevaba tanto tiempo anhelando. Los números hablan por sí mismos de su fascinante conversión de jugador de rol a estrella, de los 16 puntos que promedió en su último curso en Dallas a los 26 de esta campaña.

El técnico sustituyó a Tom Thibodeau

Mike Brown, instigador del hito de los Knicks desde la pizarra

Los Knicks llegan a las Finales arrollando: se vieron en un momento crítico en la primera ronda cuando los Atlanta Hawks se pusieron en ventaja (2-1) pero desde entonces sólo han hecho que ganar, ganar y ganar, encadenando 11 victorias seguidas con palizas varias incluidas. Apenas son el quinto equipo en toda la historia de la NBA que gana 11 o partidos o más en los playoffs, uniéndose a un exclusivo club en el que sólo se encuentran los Lakers de 1989, los Spurs de 1999, los Lakers de 2001 y los Warriors de 2017. Los Hawks cayeron por 4-2 y los Knicks no han cedido ni un partido en las dos series siguientes con sendas barridas frente a Sixers y Cavaliers (4-0).

Jalen Brunson es el director de orquesta al son del órgano del Madison Square Garden pero Mike Brown ha sido el compositor que ha cambiado por completo la manera de interpretar el baloncesto del conjunto neoyorquino.

Mike Brown
Mike Brown, clave en el éxito de los KnicksGetty Images

Paradójicamente, los Knicks empezaron a poner rumbo a estas Finales justo hace un año cuando los vertiginosos Indiana Pacers de Tyrese Haliburton acabaron por desbordar al equipo entrenado entonces por Tom Thibodeau para privarles de la serie por el título con un 4-2. Thibs contaba con el absoluto respaldo de Jalen Brunson y los Knicks habían alcanzado sus primeras Finales de Conferencia en 25 años.

No obstante, en la cúpula de New York se vio como una gran oportunidad perdida de llegar a las Finales y, unido al descontento de algunos jugadores, todo derivó en el fulminante despido de un Thibodeau que había dirigido la reconstrucción.

La gran razón, la testadurez del veterano entrenador por ampliar su rotación en una inflexible filosofía que vivió su episodio más extremo en los playoffs de 2024, cuando Josh Hart jugó dos partidos enteros de 48 minutos en la serie ante los Pacers tras venir de uno de 46 minutos. Indiana se llevó aquella eliminatoria de Semifinales de Conferencia en siete partidos y es innegable que caer ante los Pacers el curso pasado por segundo año tampoco le hizo ningún bien a Thibs.

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Thibodeau, despedido el año pasado tras ser eliminado en Finales de ConferenciaAdam Hunger / Ap-LaPresse

Así que el hombre escogido fue Mike Brown, quien al mismo tiempo que ha expandido la rotación con un roster muy similar ha diversificado el estilo de juego hacia un baloncesto más dinámico y más plural.

El ex entrenador de los Cavaliers ha hecho a todos partícipes en cuanto a minutos y su rol en la pista, demasiado centralizado el estilo del equipo hasta entonces en Jalen Brunson. Brown ha dinamizado el ataque fomentando el uso de Karl-Anthony Towns como creador de la cabecera al tiempo que dando más protagonismo a Mikal Bridges y OG Anunoby para exprimir al máximo toda su versatilidad. También es indiscutible la mejora defensiva del dúo Brunson – Towns, un problema en las Finales de Conferencia con su defensa del pick and roll.

Estos playoffs hombres como Miles McBride y Landry Shamet han sido claves desde el banquillo como muestra de esa mayor profundidad de New York, además del ya habitual Mitchell Robinson y el recién incorporado Jose Alvarado. El método Brown podría acabar resultando en un pleno de títulos si los Knicks forjan el anillo tras la Copa NBA de diciembre.

“Los jugadores que hemos juntado, que ha juntado el señor Dolan, son grandes seres humanos y, obviamente, unos jugadores de baloncesto fantásticos”, destacaba Brown, que hablaba también de su mano en estos Knicks.

“Puse algunos intangibles. Aquí cada jugador se sacrifica, cada jugador está conectado, cada jugador cree en el proceso y cada jugador mira que el otro sea responsable”, añadió el mentor de Jordi Fernández, dando al catalán su primera oportunidad como desarrollador de jugadores en 2009 en Cleveland. Aquel año acababa de ganar el premio a Entrenador del Año con los Cavs y repetiría el galardón en 2023 con el técnico de Badalona como asistente suyo en los Kings.

Brown, de 56 años, ha ganado cuatro veces el anillo de la NBA pero como asistente, en 2003 con los Spurs y en 2017, 2018 y 2022 con los Warriors. Le toca ya ganarlo como head coach y a los Knicks reverdecer sus laureles tras levantar su último título en 1973. No serán favoritos jueguen contra Thunder o Spurs pero, para empezar, tendrán más descanso al quedarle a esta serie del Oeste por lo menos dos partidos más.

La inhóspita Cleveland parecía ayer la dicharachera Nueva York con tanto fan de los Knicks en las gradas, hasta los más ilustres con los Spike Lee, Ben Stiller o Timotheé Chalamet entre los más fanáticos de los fanáticos. Ser de los Knicks es una forma de vida, un ejercicio de creer tanto dentro y fuera de la Catedral del Baloncesto porque s simplemente un credo ajeno a tantos trágicos capítulos de la historia reciente. Y estos Knicks del incansable Jalen Brunson que ascendió fugazmente al estrellato tienen fe por los siglos de los siglos y mucho, mucho baloncesto: han hecho realidad las primeras Finales NBA del XXI.



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