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“Bienvenidos al levantamiento médico, hemos aguantado demasiado”

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Sanitarios, frente a la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Sermas, en la calle Sagasta de Madrid, durante el encierro del comité de huelga de AP el pasado 16 de diciembre.

Sanitarios, frente a la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Sermas, en la calle Sagasta de Madrid, durante el encierro del comité de huelga de AP el pasado 16 de diciembre.

Sanitarios, frente a la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Sermas, en la calle Sagasta de Madrid, durante el encierro del comité de huelga de AP el pasado 16 de diciembre.

El 21 de noviembre de 2022, cuando las navidades parecieron aún muy lejanas y la actualidad sanitaria de Madrid se centró en la récién desconvocada huelga por el fiasco del plan de urgencias extrahospitalarias, otro grupo de médicos mucho más numeroso entró en huelga. Convocados por el sindicato AMYTS, 5.000 médicos y pediatras de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid inició un período indefinido que, a todas luces, no preveían que durara más.

En ese cálculo se equivocaban: ya han pasado 30 días desde el inicio de la huelga y la relación con la Administración se encuentra mucho más tensa que en un principio, aunque los organizadores aseguran estar “con muchos ánimos” y “con ganas de más” . No es que los sanitarios sean amigos del conflicto, recalcan desde AMYTS, pero sí considerando que han llegado a un punto de no retorno en el que no pueden abandonar la protesta si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no cambia el rumbo de la Atención Primaria .

La voz de Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS, cirujana y rostro en estas protestas, no denota cansancio pesa a la ‘paliza’ de estos días. Curtida ya en cuanto a vindicaciones y reclamos de mejoras para la sanidad, lo que más frustra a Hernández est la impotencia para hacer frente a “la posverdad en la que está metida la Consejería”. En estas semanas, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se han empeñado en desacreditar al sindicato AMYTS, la huelga, y a los propios médicos: que si no había seguimiento, que si cada día el comité de huelga pidió una cosa… pero la puntilla llegó la semana pasada.

El jueves, diez miembros del comité de huelga de AMYTS –incluido Hernández– encerraron tras una reunión en la Consejería de Sanidad requiriendo hablar con un “interlocutor válido” de la Administración, para lo que esperaron 36 horas sin éxito. Mientras tanto, con el correr de las horas y la indiferencia del Gobierno madrileño, una imagen dio la vuelta al país: mientras unos compañeros sanitarios viajaron de pasar comida al comité a través de una cuerda, un vigilante de seguridad cortaba la cinta acatando órdenes. El viernes, Díaz Ayuso decía de ellos que ni siquiera eran médicos y que los huelguistas protestaban porque no querían por las tardes.

Un vigilante corta la cuerda que transportaba alimentos para el comité de huelga encerrado en la Consejería de Sanidad de Madrid.

Un vigilante corta la cuerda que transportaba alimentos para el comité de huelga encerrado en la Consejería de Sanidad de Madrid.

Un vigilante corta la cuerda que transportaba alimentos para el comité de huelga encerrado en la Consejería de Sanidad de Madrid.

“El trato fue absolutamente vejatorio e indignante”

Hernández reconoce que dolieron esas palabras de la presidenta y, sobre todo, que esperaban que alguien acudiera el jueves a negociar con el comité. “El trato por parte de la Directora General de Recursos Humanos [Raquel Sampedro] no nos lo esperábamos”, dice. Sampedro sólo acudió el jueves a la sala donde estaba el comité para acompañar a un Policía Nacional que explicó a los médicos la situación y les dijo si estaban ahí por voluntad propia. Así que bien el agente fue educado, Sampedro “portó supergrosera con nosotros”, relató Hernández.

Había cuatro personas mayores de 57 años, incluida una de 63 años. Es una crueldad necesaria hacernos pasar la noche en el sueloÁngela Hernández, secretaria general de AMYTS

The cuestión de la comida no es la que más molestó a Ángela Hernández, sino el hecho de que mandaran cerrar con llave una salita de espera contigua a la habitación del comité donde al había menos tres sillones y donde los médicos podrían haber pasado mejor noche. “El trato fue absolutamente vejatorio e indignante”, asegura. Había cuatro personas mayores de 57 años, incluida una de 63 años. Es una crueldad necesaria hacernos pasar la noche en el suelo sabiendo que estaba la otra sala”, denunció el secretario general de AMYTS.

“Lo que más me indignó fue que la Directora General de Recursos Humanos me dirá que no era una orden suya”, prosigue Hernández. Raquel Sampedro tenía tres opciones –refiere Ángela Hernández–: acatar la orden, no ceder, o dimitir; pero reemplazó la primera. El secretario general de AMYTS sospecha que la orden de cerrar salas impide la entrada de comida “la dio alguien bastante más arriba del consejero de Sanidad”.

Los manifestantes aplauden a los médicos rodeados de la Consejería de Sanidad a la espera de negociar con la Comunidad de Madrid.

Los manifestantes aplauden a los médicos rodeados de la Consejería de Sanidad a la espera de negociar con la Comunidad de Madrid.

Los manifestantes aplauden a los médicos rodeados de la Consejería de Sanidad a la espera de negociar con la Comunidad de Madrid.

“El encierro ha servido de revulsivo”

Pese al mal trago, en AMYTS están convencidos de que el encierro se debe para visibilizar “el ninguneo y todo lo que está pasando con la Atención Primaria en Madrid en los últimos diez años”. “El encierro ha servido de revulsivo”, sostiene Hernández. “Está siendo tan abrumador el respaldo que niega la realidad de la Atención Primaria parece un ejercicio poco inteligente”, advirtió.

Está siendo tan abrumador el respaldo que niega la realidad de la Atención Primaria parece un ejercicio poco inteligente

La cirujana nota el apoyo de la población en las continuas acciones que llevan a cabo los médicos en huelga, nota el apoyo de colegas de otras comunidades y especialidades, y celebra el “cambio de rumbo” del Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) “ motivado por sus colegiados”. Porque si el pasado 12 de diciembre el ICOMEM emitió un comunicado muy polémico en el que pidió la desconvocatoria de Huelga, justo una semana después de que el presidente del Colegio, Manuel Martínez-Sellés, desdecía publice de ello y mostrara su apoyo a los colegiados. “Equivocarse es de humanos, así que cualquier rectificación hay que tomarla en el buen sentido”, concede Ángela Hernández. “Bienvenidos sean a la unión médica de Atención Primaria que se ha producido en torno a esto”, dice.

“Bienvenidos a la rebelión médica; ya era hora”

El secretario de AMYTS consideró que esta huelga está llegando a adquirir un cariz pocas veces visto antes en el gremio. “Se está produciendo un fenómeno curioso, una especie de levantamiento médico” –describe Hernández– por la que los médicos plantan: “No vamos a seguir así, no vamos a seguir tolerando que esto se siga degradando un milímetro más. Se pueden hacer las cosas mejor y se puede ejercer la medicina en mejores condiciones para nuestros pacientes”.

De modo que Ángela Hernández envió un mensaje al Colegio de Médicos y al restaurante de colegas que inicialmente vieron con reticencia las protestas: “Bienvenidos a la sublevación médica; ya era hora”. “Por vocación y por responsabilidad, hemos aguantado demasiado, y eso al final supone un deterioro de la asistencia que no podemos seguir tolerando”, defiende Hernández.

No vamos a seguir así, no vamos a seguir tolerando que esto se siga degradando un milímetro más

Aun así, el hecho de cumplir un mes de huelga con las posiciones tan encalladas no pinta un panorama positivo en el conflicto, y en AMYTS lo saben. Insista en que la huelga es “una herramienta” y que se modificará si así lo piden los afectados. De momento, pretenden agotar la vía de la negociación y han solicitado por escrito al Gobierno de la Comunidad de Madrid reiniciar las negociaciones para dar salida a la huelga.

Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS.

Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS.

Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS.

“En Atención Primaria se incumplen todos los acuerdos”

Ángela Hernández asegura que el Gobierno regional tiene ahora “la sartén por el mango” y a ellos corresponde dar el paso definitivo. A los médicos ya no les vale que el consejero de Sanidad firme una cosa y al cabo del tiempo diga “que la Consejería de Hacienda no ha dado su informe preceptivo”, parafrasea Hernández. AMYTS volvió a acuerdos incumplidos de 2007 y de septiembre de 2020 para reclamar a la Consejería compromisos reales, esta vez sí. “Llevamos cuatro huelgas médicas y en tres hemos firmado. Pero con las de Atención Primaria vemos que sistémicamente se incumplen. Tiene que haber un motivo para esto y quiero que nos lo expliquen”, exigió Hernández.

La Administración lleva mucho tiempo descuidando la Atención Primaria, por incapacidad de gestión, porque hay un plan detrás o por una perversa mezcla de ambas

Considere cirujana que la Administración lleva “descuidando la Atención Primaria mucho tiempo”, posiblemente “por incapacidad de gestión, porque hay un plan detrás, o por una perversa mezcla de ambas”, dice. Pero escudarse en que los sindicatos piden demasiado no sirve de mucho cuando el problema asistencial es palpable. “Del 2019 al 2022, tenemos 200 pediatras menos, y esto es una auténtica barbaridad”, incide Hernández. “En cualquier empresa que hubiera perdido esa cantidad de activos habrían dimitido todos sus directos”, sostiene.

Hernández lamentó que “con lo público porque no hay responsabilidades”, aunque en realidad las hay. “Se tienen que responsabilizar los que están dirigiendo la sanidad pública madrileña, y ahora mismo son Enrique Ruiz Escudero y, por encima de él, Isabel Díaz Ayuso”, señala. “Eso es así”.

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