Dani Olmo decide tras la lesión de Pedri

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Praga era un congelador. Menos 8 grados centígrados marcaba el termómetro cuando el partido entraba en su tramo decisivo y el 2-2 seguía clavado en el marcador. Frío polar en el Eden Arena y sensaciones heladas también para el Barça, al que cada minuto se le hacía un poco más cuesta arriba. Le entraban las prisas, tenían que ganar para depender de sí mismos y estar en el Top-8 y eso también pasaba por marcar los máximos tantos posibles. Aunque antes de golear, la prioridad era sumar los tres puntos. Entonces, en medio de ese paisaje hostil, Pedri se fue al suelo cuando se alcanzaba la hora de partido. Sin falta, sin contacto, y llevándose la mano a la parte posterior del muslo derecho y la certeza inmediata: lesión muscular en el isquiotibial.
El centrocampista canario no podía seguir. Tras las primeras exploraciones, eso sí, parece que dicha lesión no reviste mucha gravedad y se optó por el cambio para que no fuera a más. Eso sí, podría estar de baja unas semanas y este jueves le harán más pruebas.
Su sustituto en Praga, como ya hizo en noviembre en más de una ocasión cuando su compañero estuvo tres semanas de baja, fue Dani Olmo, amigo personal de Pedri y relevo forzado. Entró de manera precipitada, casi sin calentar. Y apenas tres minutos después, el Barça volvió a golpear cuando más lo necesitaba.
En el minuto 63, Olmo, recordando el frío de su etapa en Leipzig, firmó un golazo que inclinó de nuevo el partido a favor de los azulgrana. El conjunto catalán hundió al Slavia en su propia área con una posesión larga y asfixiante hasta que el balón quedó suelto en la frontal. Dani Olmo se lo acomodó y no se lo pensó dos veces: armó la pierna derecha y soltó un golpeo durísimo, directo a la escuadra, imposible para el portero del cuadro checo.
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Un tanto de pura jerarquía, nacido en el frío y en la adversidad, que devolvió la ventaja al Barcelona y silenció el Eden Arena. Fue el momento clave del triunfo por 2-4, la jugada que rompió un partido áspero, gélido y exigente. El primer gol de Dani Olmo en esta edición de la Champions, el sexto esta temporada. El ‘20’ ya sabía lo que era marcar en la máxima competición europea como culé: lo hizo el curso pasado ante el Brest y volvió a hacerlo en la semifinal contra el Inter. En Praga, bajo cero, confirmó que también sabe decidir cuando todo quema… aunque el termómetro diga lo contrario.
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