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de la mano dura contra el delito a la alerta por los ataques a la democracia en El Salvador

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La llegada de pandilleros de la MS-13 y 18 a la megacárcel del Cecot, en Tecoluca, El Salvador.  (Presidencia salvadoreña / AFP)

La llegada de pandilleros de la MS-13 y 18 a la megacárcel del Cecot, en Tecoluca, El Salvador. (Presidencia Salvadoreña / AFP) – Créditos: @Agencia AFP

“Está claro quién tiene el control aquí”. El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó esta frase sentado en el sillón de la Asamblea Legislativa en febrero de 2020, luego de haber irrumpido en el recinto con decenas de efectivos del Ejército y la Policía Nacional ante la negativa de los congresistas de aprobar un préstamo para financiar la tercera etapa de sobre el Plan de Control Territorial. Tres años después, el mandatario se jacta de haber empleado “la política de Estado más exitosa en materia de seguridad”que parece haber convertido al país más inseguro del mundo en un terreno casi sin registros de homicidios, pero a costa de atropellos a la democracia que preocupan a los defensores de los derechos humanos.

“Desde que asumió, el propio presidente está dedicado a socavar el Estado de derecho. Fue contra la independencia judicial, contra la separación de poderes”, dijo a LA NACION Tamara Taraciuk, directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW). “Hoy en El Salvador no existe casi ninguna entidad gubernamental que se independice y que pueda actuar como freno o contrapeso a los abusos del Poder Ejecutivo”.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inauguró un nuevo penal con capacidad para 40.000 reos, en medio de la guerra abierta contra las pandillas iniciada el 27 de marzo de 2022

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inauguró un nuevo penal con capacidad para 40.000 reos, en medio de la guerra abierta contra las pandillas iniciada el 27 de marzo de 2022

Las imágenes del traslado de 2000 pandilleros en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) -el megacárcel con la capacidad de albergar hasta 40.000 presidiarios que podría ser considerada la plus grande en la región, según las autoridades salvadoreñas- despertaron elogios en funcionarios y líderes de varios gobiernos latinoamericanos. La candidata presidencial de Guatemala Zury Ríos catalogó la estratagia de Bukele como un “modelo de referencia”.

Incluido hubo eco en la Argentina. Uno de los que se pronunció al respecto fue el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, sergio bernique dijo el viernes en un vistazo que la modelo de cárceles de Bukele es “Música para mis oídos”.

Desde que el gobierno de Bukele (41 años), que ganó con el 53% de votos en 2019, aplica la politica de mano dura para intentar resolver más de tres décadas de violencia de las maras y las pandillasallá pile of homicidal del país centroamericano pasó de ser la más alta del mundo, con 37,1 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2019, a “la más baja de toda América”, con una pile de 1,8según publicó el mandatario milenario en Twitter, donde alardea sus masivos operativos.

Los datos oficiales revelan que en 2022 el país registró 496 homicidios, un 57% menos de los contabilizados en 2021y desde hace días la Policía Nacional celebra en redes sociales nullos registros de asesinatos.

Pero la guerra contra las pandillas rige desde casi ya un año bajo un régimen de excepción eso suspender la libertad de asociación y reuniónallá privacidad en las comunicaciones, el derecho de una persona a ser debidamente informada sobrio su detención, así como el requisito de presentar a los detenidos ante un juez dentro de las 72 horas posteriores a la detención. La mayoría oficialista de Nuevas Ideas, que domina la Asamblea Legislativa a partir de 2021, prorroga la medida cada mes, al punto que los defensores de los derechos humanos insisten en que la “excepción se tornó la norma”.

Preocupación de la ONU

El Comité contra la Tortura de la ONU expresó en diciembre del año pasado “profunda preocupación por las graves consecuencias en materia de derechos humanos que presentan las medidas adoptadas por las autoridades en el marco del régimen de excepción” en El Salvador

La ciudadanía no puede estar bajo la suspensión del debido proceso, eso dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A qué punto tiene que llegar un gobierno que no cumple ni legitima lo que dice la comunidad internacional. Es grave”, dijo a LA NACION Ana María Méndez Dardón, directora de América Central para la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). “El mismo régimen de excepción también cae en opositores. Los periodistas alegan espionaje”agregado.

Cientos de tenidos en la cárcel conocida como Cecot, en Tecoluca, El Salvador.  (Presidencia salvadoreña / AFP)

Cientos de tenidos en la cárcel conocida como Cecot, en Tecoluca, El Salvador. (Presidencia Salvadoreña / AFP) – Créditos: @Agencia AFP

Por lo menos 64.000 presuntos pandilleros han sido encarcelados, incluidos más de 1600 menores, aunque “no hay un número determinado de los que efectivamente son pandilleros”, dijo a LA NACION Ruth López, jefa jurídica de anticorrupción y justicia de la organización de derechos humanos salvadoreña Cristosal. “No se puede verificar de otra manera la información que no sea por las declaraciones de los funcionarios”, agregó.

Con el número de capturas bajo el régimen de excepción, El Salvador alcanzó la población penal per cápita más alta del mundosegún el Informe World Prison Brief del Birkbeck College, de la Universidad de Londres, y la tasa de hacinamiento escaló al 106%.

El último informe del Índice de Democracia de El economista Alertó sobrio de la abrupta caída en la calidad democrática del país, el segundo alcalde de la región del Después de Haití.

HRW y Cristosal documentaron violaciones generalizadas de derechos humanos, que incluyen Detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, faltas graves al debido proceso, torturas y otros malos tratos en prisión. Sus denuncias fueron respaldadas tras una filtración de una base de datos del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador que enumera los numer de miles de procesados, cientos de menores, que fueron acusados ​​por delitos definidos de manera amplia.

“Hay un problema metodológico con la figura del colaborador. Hay muchos colaboradores considerados qu’van desde familiares qu’beneficiaban con la extorsión, favores. Pero hasta qué punto se puede considerar a la dueña de una tienda que le dio bebidas a un pandillero porque sabía que su vida corría peligro como una colaboradora. Eso son un área gris”, ejemplificó en LA NACION Tiziano Breda, investigador sobre asuntos latinoamericanos, política internacional y seguridad en el Instituto de Asuntos Internacionales.

Un detenido de la MS-13 en la megacárcel Cecot, en Tecoluca.  (Presidencia salvadoreña / AFP)

Un detenido de la MS-13 en la megacárcel Cecot, en Tecoluca. (Presidencia Salvadoreña / AFP) – Créditos: @Agencia AFP

Breda destaca el hecho de que el populismo punitivo de Bukele no es novedoso, ya que las políticas de “mano dura” y “super mano dura” fueron aplicadas en El Salvador anteriormente bajo los gobiernos de Francisco Flores (1999-2004) y Antonio Saca (2004-2009), y ninguna de las dos tuvo éxito. El experto asegura que, si la presencia de las pandillas se retrae en las calles salvadoreñas “por el golpe duro y sin precedentes en términos de operaciones y detenciones”, es precisamente el control que ejerce Bukele sobre los poderes del Estado lo que genera resultados inmediatos .

En su primera sesión tras haber ganado la mayoría legislativa en las elecciones de 2021, el partido aliado a Bukele Nuevas Ideas acabó con la independencia judicial tras destituir a todos los jueces de la Corte Suprema, lo que despertó conmoción internacional. Meses después, el presidente oficializó la polémica reforma que cesó a todos los jueces sexagenarios, que concluyó un magistrado que exigió investigar por corrupción.

Preocupa la concentración de poder: la Asamblea, el Instituto de Acceso a la Información Pública, el Poder Judicial. Se tiene poca información sobre lo que realmente están haciendo. No hay transparencia y el gobierno no está bouto a rendición de cuentas”, indicó Méndez Dardón.

Cargos por corrupción

El gobierno de El Salvador acumula varias acusaciones de corrupción. En febrero, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló pactos entre autoridades y líderes de la Mara Salvatrucha (MS-13) para reducir el número de asesinatos públicos a cambio de unas condiciones penitenciarias menos restrictivas, la liberación anticipada de algunos líderes y la denegación de la extradición de presos a Estados Unidos.

Mientras parecía que las muertes bajaban, “en realidad, los líderes de la MS-13 continúan autorizando asesinatos en los que los cuerpos de las víctimas fueron enterrados u ocultados de otra manera”, detalla la acusación. Además, funcionarios de la administración de Bukele, como el viceministro de Justice y Director General de Centros Penales Osiris Luna Meza, han sido incluidos en la lista negra del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por “negociaciones encubiertas con la organización delictiva”.

Méndez Dardón resaltó que gracias a una reforma impulsada por el oficialismo de la Ley de Adquisición y Compras Públicas, “ya ​​no hay forma de verificar cómo se usaron los fondos del Estado”.

¿Estrategia destinada al fracaso?

Ante las críticas, Bukele respondió esta semana en un acto en el que celebró la labor de las guerras de seguridad. “Tien el 95% de apoyo de los salvadores. Muéstrenme un plan de seguridad, en cuanto a parte del mundo, que tenga más del 95% de apoyo de su pueblo y yo ordeno que dejemos de hacer esto y copiamos este. Por supuesto que no tienen ninguno«, describir.

Según la última encuesta de opinión pública del CID Gallup, la opinión favorable de Bukele es la más alta de la región, con 92% de aprobación, una alta popularidad que sustenta una posible reelección del mandato, a pesar de que la Constitución del país lo prohíbe, pero que la Sala de lo Constitucional de la Corte -aliada al oficialismo- sí se promueve. En esa misma línea, el martes entró en vigor una reforma penal que impone hasta 20 años de cárcel por obstaculizar candidaturas presidenciales.

Asimismo, CID Gallup informó que solo el 4% de los salvadoreños perciben la corrupción como un problema fundamental en el país. “El costo [de la estrategia de seguridad] no hace resonancia con la ciudadanía porque no es tangible al día a día de la población, y eso es un reto enorme”analizó Méndez Dardón.

Hablamos de una sociedad extremadamente cansada del daño que le causaron las pandillas. Es una sociedad que no tuvo tiempo de sanar las heridas del conflicto armado interno. Entonces es comprensible que haya una preferencia a medidas radicales con la idea de que el ojo por ojo sea la única forma de solucionar este problema”, reflexionó Breda.

Los analistas coinciden en que esta estrategia puede fracasar en el mediano y largo plazo. El origen de las pandillas en Centroamérica, entrelazado con la cultura pandillera de Estados Unidos en los años 70 y 80, se encuentra en grupos de jóvenes que escapaban de la marginación social. Arraigadas a las comunidades locales, lograron mutar Durante los años.

La mano dura, por sus características, no tiene efectos a largo plazo. En un contexto electoral hay un componente simbólico que es perseguido por el sentimiento de tomar acciones contundentes”, explicó a LA NACION Sonja Wolf, investigadora y autora de “Mano Dura: la política del control de las bandas en El Salvador”.

“Vemos en esta administración un mayor énfasis en la publicidad del gobierno para hacer creer que los operativos son efectivos. pero para solucionar el problema de las pandillas cualquier sociedad debería llevar adelante una política integral: siempre está el punto de la mano dura como política represiva, pero tiene que estar la reinserción social. La violencia de las pandillas solo se controla enfocándose en el cuadro social y el trasfondo de estos grupos”, agregó.

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