El Madrid perdió el rumbo al bajarse del avión por Vinicius, por Xavier Bosch

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Se ha escrito, y con razón, que el Madrid empezó a tirar la temporada cuando ganó al Barça en el Bernabéu. Ese día, los aspavientos de Vinicius al ser sustituido por Xabi Alonso fueron el principio del fin. Especialmente, porque el presidente no se puso del lado del entrenador que, ipso facto, perdió la autoridad en el vestuario. Pero el momento cero, donde empieza el verdadero declive, es un año antes y también tiene a Vinicius como protagonista.
El equipo de Ancelotti había ganado el doblete de Liga y Champions. Y, por si fuera poco, ese verano fichó a Mbappé. En agosto, cayó el primer título: la Supercopa de Europa (2-0 a Atalanta). En diciembre, ganaron la Intercontinental (3-0 a Pachuca). En medio, el episodio que se lo llevó todo por delante. Con la expedición del Madrid en Barajas, para ir a París a la gala del Balón de Oro, Vinicius, Florentino y todos los que viajaban se bajaron del avión al enterarse de que el brasileño no ganaba el prestigioso galardón. Consideraron que era una injusticia que el ‘cityzen’ Rodrigo estuviera por encima de Vini y decidieron no viajar.
Con esa decisión, no solo afearon a la publicación francesa y al fútbol mundial y demostraron un mal perder muy poco acorde con los valores del señorío, sino que le dieron todo el poder a Vinicius y a los jugadores. Se le consintió la pataleta a un trabajador del club que, además, lo dejó bien claro: “lo haré diez veces, si hace falta”. De ahí en adelante, Carletto, Xabi y Arbeloa fueron tres monigotes atados de pies y manos. Lo más gracioso: que el Madrid ahora irá con todo para fichar a Rodrigo para ordenar a su su equipo. Así, al fin, habrán juntado un Balón de Oro con un balón de playa.








