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García Ferreras empieza la campaña, por Mònica Planas



Tras el escándalo de la rueda de prensa de Florentino, Antonio García Ferreras emplazó a la audiencia a ver laSexta Xplica: “Me voy a mojar y voy a opinar” anunció levantando el dedo índice. Llegó el sábado y el presentador se sentó en la butaca del programa. Lo llamaron “el análisis”. De los 47 minutos que duró la entrevista, solo dedicaron 6 minutos al Real Madrid y a Florentino Pérez. Para empezar, Yélamo le preguntó si Florentino Pérez se equivocó convocando esa rueda de prensa y cómo transcurrió. En un par de ocasiones, Ferreras subrayó que hablaba “como socio del Real Madrid”. Una estrategia sibilina. Se distanciaba de su influencia mediática para hablar como parte de la masa social del club. De una manera simbólica, él personificaba a los demás socios. Ferreras se desvió del contenido estricto de la comparecencia de Florentino para analizarlo desde la funcionalidad del acto.

La confrontación con la prensa de Florentino la tildó de “estrategia de choque”, recordó que el mensaje estaba destinado a los socios y evocó el pasado decadente del club antes de la llegada a la presidencia de Florentino. Pronunció frases como “Florentino tiene la fórmula” y “sé que Florentino tiene que volver a hacer magia y sabe cómo”. El presentador de ‘Al rojo vivo’ repitió el esquema de Florentino. Construyó una lógica alrededor del caos y el delirio que vimos el martes pasado. Ferreras volvió a recordar el caso Negreira para señalar al Barça, asociando el caso al hartazgo que sentían los socios madridistas (él incluido). Se amparó en un estado emocional global para justificar la actitud de Florentino: ante la indignación del madridismo, Florentino aparecía como solucionador de un malestar que el periodismo no estaba atendiendo ni entendiendo. Era una manera más sutil de señalar a la prensa: como socio y como madridista, lamentaba una prensa que no reacciona ante una realidad arbitral indiscutible. Lo hizo también cuando Yélamo le preguntó por los comentarios machistas: “No me gusta, pero espero que esa sensibilidad con el feminismo que ha habido después incremente de la misma manera en el periodismo deportivo”. Es decir: no señaló a Florentino, sino que criticó a la prensa por aplicarle unas exigencias que no se exige a sí misma. Alucinante. Más balones fuera. Ferreras ejerció de traductor de Florentino, lo legitimó y justificó sus formas para rescatarle. Más que un análisis, vimos un incipiente acto electoral.



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