los grandes récords empiezan a caer del lado femenino

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Durante décadas, el running y el trail running estuvieron dominados estadísticamente por marcas masculinas. Pero algo está cambiando. Y cada vez más rápido.
En los últimos meses, varias actuaciones históricas han reforzado una tendencia que ya recorría el mundo del running: las mujeres están protagonizando algunas de las mayores revoluciones actuales en los deportes de resistencia.
Desde maratones de asfalto hasta ultras extremas de más de 400 kilómetros, los récords femeninos están cayendo a un ritmo espectacular. Y en algunos casos, incluso superando directamente a los hombres.
Rachel Entrekin y la carrera que cambió el trail running
El ejemplo más impactante llegó hace apenas unos días en la Cocodona 250, una de las ultras más duras del planeta. La estadounidense Rachel Entrekin no solo ganó la carrera femenina. Ganó la general absoluta, superando a todos los hombres y mujeres de la prueba y pulverizando además el récord del recorrido. La corredora completó las más de 250 millas del recorrido en 56 horas, 9 minutos y 48 segundos, convirtiéndose en la primera mujer en la historia de la carrera en vencer de forma absoluta.
Lo más llamativo no fue solo la victoria, sino la sensación de dominio. En un deporte donde la resistencia extrema reduce muchas diferencias fisiológicas tradicionales, cada vez más mujeres están compitiendo de tú a tú con los mejores hombres del mundo.
Tove Alexandersson rompe Zegama 2026
Solo unos días después, otra actuación volvió a sacudir el trail running mundial. La sueca Tove Alexandersson debutó en la mítica Zegama-Aizkorri 2026 y destrozó el récord femenino de la prueba con un tiempo de 4:08:09h, rebajando en más de ocho minutos la anterior plusmarca. Y lo hizo en una edición marcada por el barro, la lluvia y unas condiciones especialmente duras.
Durante años, bajar de ciertos registros en Zegama parecía prácticamente imposible. Ahora, el límite vuelve a moverse. Y vuelve a hacerlo una mujer.
El maratón femenino está entrando en otra dimensión
La revolución no se limita al trail running. En marzo, la etíope Fotyen Tesfay firmó en la Zurich Marató Barcelona la segunda mejor marca femenina de la historia del maratón en su debut en la distancia: 2:10:51h. Y en abril, Tigst Assefa batió nuevamente el récord del mundo femenino en la Maratón de Londres 2026 (2h15’40).
La actuación confirmó algo que ya venían apuntando las grandes carreras internacionales: el maratón femenino está evolucionando a una velocidad enorme.
EL RUNNING ES CADA VEZ MÁS FEMENINO
¿Por qué las mujeres están dominando cada vez más en resistencia?
Especialmente en distancias extremas, cada vez más estudios y especialistas señalan que las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres se reducen considerablemente.
Factores como:
- La resistencia a la fatiga
- La gestión energética
- La tolerancia al dolor
- La estrategia de carrera
- El ritmo sostenido durante muchas horas
Ventajas fisiológicas femeninas
Se notan especialmente en ultra distancia
Una investigación publicada en Sports Medicine – Open explica varios factores fisiológicos que podrían favorecer a las mujeres en ultraresistencia:
-Mayor proporción de fibras musculares tipo I (más resistentes a la fatiga)
-Mejor metabolismo de grasas como fuente energética -Menor fatiga neuromuscular acumulada
-Mejor gestión del ritmo y de la estrategia de carrera
-Mayor resistencia en esfuerzos repetitivos y sostenidos.
Por eso muchos investigadores creen que las diferencias fisiológicas clásicas se reducen cuando el esfuerzo dura muchas horas.
Aspectos que empiezan a tener más peso, en detrimento de la explosividad o la potencia máxima. Por eso no sorprende que las mujeres estén logrando resultados históricos en ultras y carreras de larga duración.
El running femenino vive la época más competitiva de la historia
El crecimiento del nivel femenino también tiene mucho que ver con la profesionalización. Hoy las mejores corredoras del mundo entrenan, compiten y se preparan con estructuras cada vez más parecidas a las masculinas. Además, el aumento de visibilidad mediática y patrocinadores ha elevado enormemente el nivel competitivo.
El resultado es evidente: los récords que hace pocos años parecían intocables empiezan a caer uno detrás de otro. Ya no es una excepción: es una tendencia.
Durante mucho tiempo, cuando una mujer ganaba una ultra o firmaba una actuación histórica se trataba como una rareza. Ahora empieza a parecer una tendencia global. El mensaje parece claro: el techo del running femenino todavía está muy lejos.








