los Lakers fichan a Deandre Ayton

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Luka Doncic y LeBron James -si es que finalmente no se marca una espantada a otro equipo-, ya tienen su hombre grande, el guardián de aro para proteger una pintura en la que cualquiera entraba como Pedro por su casa desde la marcha de Anthony Davis: Deandre Ayton. Según adelantó anoche Shams Charania, los de púrpura y oro han firmado al ex pívot de Phoenix Suns y Portland Trail Blazers por dos años y una opción de jugador para extender el contrato hasta 2028.
Ayton, que cumple 27 años a finales de este mes y mide 2,13, se encontraba sin equipo después de que los Blazers le hubieran cortado mediante la fórmula de buyout, por la cual franquicia y jugador acuerdan una cantidad económica para rescindir el contrato. El pívot bahameño percibirá unos 16,2 millones en total según Jake Fischer y la ESPN apunta que el interior bahameño percibirá 34 millones la próxima temporada entre lo que reciba de Lakers y Blazers, en los que el pasado curso promedió 14,4 puntos, 10,2 rebotes y 1,6 asistencias con un 56,6% en tiros de campo.
Sólido vigilante de aro y un necesario buen cómplice para Luka Doncic en el pick and roll, el nuevo juguete que tendrá el esloveno para acabar de mangonear a sus rivales en el 2×2 es uno roto. Y es que Deandre Ayton pasó de cisne a patito feo como ex número 1 del draft que se ha ido devaluando con el tiempo hasta acabar en el anonimato en los Blazers en reconstrucción post-Lillard, involucrado precisamente en la operación que envió al base a Milwaukee en 2023.
Los Phoenix Suns, los mismos que le seleccionaron el 1 en el draft de 2018 -el mismo que Doncic-, le enviaron a Portland a cambio de Jusuf Nurkic en lo que fue una operación a tres bandas por la que los Blazers recibieron de Milwaukee a Jrue Holiday.
Ayton agotó la paciencia de los Suns pese al relevante rol del pívot en el camino de Phoenix hasta las Finales de 2021. La insuficiente aportación ofensiva del bahameño y el hecho de que Nikola Jokic hiciera lo que quisiera con él en las Semifinales de Conferencia de 2023 le pusieron el lazo rumbo a Portland, aunque también hubo un importante trasfondo económico en la operación en el contexto de los delirios de ambición del Florentino Pérez de la NBA, Mat Ishbia, el propietario de los Suns.

Ayton, Booker y Durant, un trío que apenas duró unos meses por el traspaso de Ayton en 2023
Ishbia agitó la liga estadounidense en sus primeros meses como propietario, incorporando a Kevin Durant primero y después a Bradley Beal en verano después de esa dolorosa eliminación contra Denver. Dos costosos jugadores que hipotecaron el espacio salarial, sin dejar otra a Phoenix que traspasar a Ayton por un Nurkic que nunca acabó de cuajar.
Con ese traspaso a los Blazers, Ayton acababa de confirmar esa amenaza de decadencia que siempre acecha a los números 1 del draft, una peligrosa arma de doble filo por el escrutinio y las altas expectativas. Con esa losa de mejor prospecto de un draft además lleno de elegidos con los Doncic, Young y Gilgeous-Alexander, Ayton cada vez se vio más señalado por ser supuestamente blando con su falta de físico en defensa y ataque, ni dos tiros libres promediados por partido, amén de otras limitaciones ofensivas.
Pero su actitud tampoco ha ayudado a esa narrativa más bien negativa en torno, a él, falto de autocrítico y siempre a la defensiva, resonando sus declaraciones en los Blazers de que siempre va a ser un jugador de contratos máximos. Después de todo, el súper contrato de 4 años y 133 millones que firmó en 2022 es algo que también la ha estado persiguiendo estos últimos años.
Un jugador con el que Doncic se divertirá
Pero, pese a todas esas críticas -algunas de ellas injustas-, Deandre Ayton no deja de ser un jugador que ha promediado un doble-doble en puntos y asistencias cada temporada desde que llegó a la NBA, con unos números de carrera de 16,4 puntos, 10,5 rebotes y 1,6 asistencias con un 59% en tiros de campo y un casi insignificante 23% en triples pues apenas tira de tres en una de sus lagunas ofensivas. Los Lakers necesitaban como agua de mayo un pívot anotador y reboteador.
Pero números aparte, el perfil ofensivo de Ayton -en contraste con las limitaciones ofensivas de Jaxson Hayes-, resulta ser una afilada navaja suiza para Doncic en el pick and roll, una incisiva arma como el esloveno no había tenido desde hace tiempo. Hasta se puede decir que desde los tiempos de Kristaps Porzingis en los Dallas Mavericks.
Aunque Ayton no encara el aro con decisión el aro penetrando como los Jokic, Antetokounmpo o Davis, el bahameño tiene un fiable tiro de media distancia con el que abrir la pista en situaciones como el pick and roll en un recurso que hace mucho daño cuando los pívots rivales defienden en drop o hundidos.
También es una amenaza para machacar con alley oops pases bombeados en lo que es una de las jugadas favoritas de Doncic, lo que se define en la jerga de la NBA como una lob threat, y el tiro en gancho –hook shot-, también figura en su repertorio.
Lo que no tiene Deandre Ayton es tiro exterior, aunque su lenta progresión de intentos sugiere que, de alguna manera, el pívot bahameño va atreviéndose más con los triples, llegando casi al intento por encuentro la pasada temporada con 0,8 tiros aunque sólo un 19%.
A sus casi 27 años, Ayton todavía tiene tiempo para trabajar en su tiro exterior y no sólo ser un puro catch-and-shooter que tire lanzamientos abiertos a puros pies parados después de una circulación de balón, sino también un triplista de pick and pop que tire rápido nada más abrirse al perímetro tras el bloqueo. Su habilidad para abrirse rápido y tirar de media distancia sugiere que el bahameño puede también desarrollar ese lanzamiento de más rápida ejecución en situaciones de pick and pop.
Siempre referencia para cualquier pívot que haya llegado a su madurez sin tirar triples, Brook Lopez pasó de no tirar casi nada a convertirse entre los 28 y 29 años en un incisivo triplista de alto volumen para un pívot con un 34,5% con 5 intentos en la temporada 2015-2016 con los Brooklyn Nets. Un Lopez por el que los Clippers se adelantaron a los Lakers en la agencia libre como fue el caso de los Pelicans con Kevon Looney y de los Rockets con Clint Capela. Uno de los pívots que sigue libre y además con amenaza exterior es un Al Horford a los que los Lakers interesa para añadir otra opción fiable en la rotación del ‘5’. Maxi Kleber –más ala-pívot que pívot-, y Trey Jemison son las otras alternativas ahora mismo en el puesto.
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Aunque parecieron dormirse al inicio de la agencia libre, los Lakers han despertado a tiempo para traerle a LeBron James y Luka Doncic un pívot con impacto en ambos lados de la cancha, también sólido protector de aro. Con una oportunidad inmejorable de redención al lado de dos de las mentes más brillantes que jamás ha dado el baloncesto, Deandre Ayton puede llegar a los Lakers como un juguete roto. Pero uno con el que se puede divertir Doncic. Y también LeBron. Si es que se queda.
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