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Los nuevos héroes destrozan el globo: Verstappen, Pogacar, Sinner…

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¿Saben aquel que dice que en la Fórmula 1 manda un holandés; en el tenis, un italiano; en Moto 3, un colombiano; en ciclismo, un esloveno; en jabalina, un pakistaní…? No es un chiste, es la realidad actual del deporte mundial, con protagonistas que rompen fronteras y mapas. Los nuevos héroes no entienden de tradiciones y antiguos imperios. Verstappen, Sinner, Pogaçar, David Alonso y otros más son prodigios que ensanchan el planeta del deporte.

El fin de semana ha servido de plataforma para afirmar esta nueva tendencia.

El cuarto de un holandés: ‘SuperMax’

En Holanda, la patria de Cruyff y las bicicletas, el héroe nacional responde al nombre de Max Verstappen, que nació en Bélgica pero compite bajo bandera neerlandesa. A sus 27 años, el piloto de Red Bull amarró en Las Vegas su cuarto Mundial. Arrasa cuando conduce el coche más rápido y gana cuando hay otros bólidos más potentes. Verstappen es el culpable de que en todos los circuitos del mundo haya una mancha naranja.

Verstappen aprovecha el parón de verano para recibir una lección del rey del drifting, Mad Mike Whiddett a bordo de su Mazda RX-7 de 600CV de 1992, conocido como MACBULL.

Italia cambia de deporte con Sinner

Málaga y su Copa Davis ha sido la nueva pista de aterrizaje para Yannik Sinner, un italiano de 23 años que agarra el trono del tenis con fuerza. Para Italia, una potencia eterna en otros deportes, es una novedad ser a la vez la que manda en tenis masculino y femenino con la Copa Federación. Sinner ha levantado esta temporada el Open de Australia, el Open USA, el ATP Finals y la citada Davis. La rivalidad con Carlos Alcaraz promete dar mucho juego.

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La trituradora eslovena

En  ciclismo sólo se puede hablar de tiranía cuando hay que referirse a Tadej Pogacar, el fenómeno esloveno de 26 años, que en esta temporada se ha adjudicado el Giro de Italia, el Tour de Francia y el Mundial de fondo. Da la sensación de que gana todo lo que quiere. Eslovenia, tierra de Doncic u Oblak, nunca había apuntado como una fuerza en ciclismo hasta su irrupción y la de Roglic.

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Un motero colombiano

De Colombia se había exportado el ‘Dios es colombiano’ del Mundial de fútbol en Italia en 1990 y la fiebre de los escarabajos, los escaladores ciclistas que volaban en las cuestas de medio mundo. Todo eso se ha roto en esta temporada. David Alonso nació hace 18 años en Madrid, pero en deferencia a su madre, nacida en Bucaramanga, corre bajo bandera colombiana, la que ha ondeado para proclamarle campeón del mundo de Moto 3. En esta disciplina ha ganado 14 carreras esta campaña, un récord.

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Triplazo de Alemania

Alemania es uno de los imperios de la práctica deportiva. Pocos deportes se resisten a su capacidad. En baloncesto, gracias a la irrupción de Nowitzki, iban asomándose a la gloria. El golpe definitivo lo dieron los alemanes en el pasado Mundial disputado en Filipinas. En semifinales derrotaron a Estados Unidos y en la final remataron la sorpresa al doblegar a Serbia, la otra gran favorita. Era el primer campeonato mundial para Alemania en este deporte.

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El lanzador paquistaní

En el mundo del asombro se hospeda lo que sucedió en los pasados Juegos Olímpicos en la final de jabalina, una disciplina vetada para muchos países, entre los que se sitúa Pakistán. De allí es el nuevo emperador olímpico, Arshad Nadeem, que a sus 27 años ganó el primer oro para su país tras cuatro décadas de sequía. Nadeem, sin dinero para jabalinas y entrenamiento, ha sido declarado «héroe nacional».

Arshad Nadeem efectúa un lanzamiento en la final olímpica de jabalina.

Arshad Nadeem efectúa un lanzamiento en la final olímpica de jabalina.EFE

Santa Lucía asalta la velocidad

En el mismo estadio olímpico se proclamó campeona olímpica de 100 metros lisos Julien Alfred, de Santa Lucía, una isla de unos 180.000 habitantes. La santalucense enseñó la primera medalla de oro de la historia de su país. El Gobierno isleño proclamó el 27 de septiembre como ‘Día de Julien Alfred’. Además, la autopista que recorre el país llevará su nombre.

Julien Alfred celebra su victoria en los Juegos de París.

Julien Alfred celebra su victoria en los Juegos de París.AP

El acróbata filipino

París también convirtió en mito a un filipino, Carlos Yulo, que ganó el oro en gimnasia en suelo y salto de potro. La hazaña del gimnasta de 1,50 cms. en una disciplina acostumbrada a escuchar otros himnos convirtió a Yulo en una leyenda. A sus 24 años, con dos oros en el cuello, Filipinas le ha agasajado como a un caso insólito. Aparte de dotaciones económicas, la avalancha de regalos no paró. Entre otras prebendas, se le regalan casas, se le darán comidas de por vida, tendrá análisis médicos gratuitos y hasta se ofrecen descuentos a quien se llame Carlos. Son medidas que apuntalan lo que ha quedado como ‘Yulomanía’.

Carlos Yulo, en un ejercicio durante la prueba de suelo.

Carlos Yulo, en un ejercicio durante la prueba de suelo.EFE

El pez rumano

En las piscinas parisinas también se revolucionó el agua. El rumano David Popovici (20 años) ya había avisado de lo que era capaz en el ciclo preolímpico. El nadador, estudiante de psicología, se llevó el oro en los 200 libre en una competición que él mismo llamó «pelea de perros» por la feroz carrera que libró con el británico Matthew Richards. Popovici se convertía en el primer campeón olímpico rumano en natación.

David Popovici, tras una victoria en una prueba.

David Popovici, tras una victoria en una prueba.EFE

El ‘actor’ irlandés en el agua

Todavía más impactante fue lo que sucedió en los 800 libre. El irlandés Daniel Wiffen, de 23 años, conseguía el primer oro olímpico para su páis en natación. La proeza le aseguraba el papel de héroe en el país, donde era más conocido por haber aparecido en la serie ‘Juego de tronos’.

El joven nadador, plusmarquista mundial en piscina corta, se impuso a Paltrinieri en la prueba de los 800 metros libres.

La proeza de Carolina

En este mapa de proezas que rompen la tendencia de un país hay un caso doloroso para el deporte español. El bádminton es un deporte donde era inaudito que España tocara la gloria. Con Carolina Marín se destrozó la lógica. La gigante onubense vio truncado otro triunfo por su rotura de ligamentos en el partido de semifinales. La española es un símbolo de lo que es reinar en un territorio inhóspito.

La jugadora de badminton recibió una gran ovación en el Teatro Campoamor.



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