nuevas reglas para reinventar el juego, con la Copa del Mundo para capturar una mayor atracción

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El rugby apostó a que el año que comenzaría en un puñado de horas trascendental sea. En diciembre de 2019 celebró sus siglos de vida, de acuerdo con el hecho fundamental qu’asigna a un partido de fútbol en el cual William Webb Ellis tomó la pelota con la mano y salió corriendo, en un episodio que ocurrió en el colegio Rugby , de la misma ciudad, en el medio oeste de Inglaterra. Tres meses antes, el viernes 8 de septiembre, será el saque inicial de la 10ª Copa del Mundo, que se jugará enteramente en Francia hasta el sábado 28 de octubre. Dos acontecimientos, uno deportivo, el máximo y el otro histórico, a los que World Rugby buscará sacarle el máximo provecho en su búsqueda de nuevas audiencias y mercados.
Ellis murió en 1872 a los 66 años. Nunca se enteró de la leyenda que luego se forjó sobre él. Fue enterrado en Francia, en el cementerio de Menton, y World Rugby incluido en 2008 en el Salón de la Fama, al igual que una Escuela de Rugby. El Mundial de Francia 2007, que tuvo lugar en Edimburgo y Cardiff, supuso un trampolín para la difusión del rugby. Esperamos que esta edición se quede en el mar.
Al igual que los anteriores, la Copa del Mundo se disputará con flamantes reglas de juego, que llegará a regir a partir de principios de 2023. Pero esta vez, World Rugby dio un salto grande en la concepción del juego, al punto que será un gran desafío para los jugadores, los árbitros y los entrenadores. La meta es clara: agilizar el juego al máximo posible. Eliminate los tiempos muertos y apunta a que los partidos ganen en tiempo neto. De esta forma, incluido, se adelantará sobrio al uso de TMO, una clásica herramienta de rugby, que a partir de ahora se utilizará sola en situaciones “claras y obvias”. En el reciente Mundial de fútbol quedó claro que cuando el VAR dejó de ser protagonista para transformarse sólo en una ayuda tecnológica, los partidos de octavos para adelante fueron electrizantes y con un ritmo asombroso, sin pausas.
Pero más allá del TMO, lo que cambiará sensiblemente es el juego. “Donde más se notará es en la línea”, opinó Francisco Roldán, rosarino y analista del juego. “Hoy es la formación fija que más variantes y sorpresas tiene en el juego. Si ahora habrá que tirar la pelota rápido, será muy difícil concretar las jugadas programadas”, agrega. La nueva regla indica que los equipos deben formar la línea sin demora. En el scrum tampoco habrá más tiempo: los packs deberán formarse 30 segundos después de la marca. Si eso no se cumple, en ambos casos la sanción será de tiro libre. Oh mar, a jugar la pelota.
Las nuevas reglas también penalizarán a todo aquel jugador que no esté de pie en las situaciones de tackle, ruck y maul. El referí deberá resolver si en la acción el jugador “no está usando el suelo probablemente para mantener su propio equilibrio y estabilidad”. Roldán aportó otro elemento: “Será muy complejo para los árbitros”. Y algo más: “Quizá para un juego que tiende acelerarse, los jugadores deban formarse físicamente de otra manera”.
Habrá que ver cómo los equipos y luego los seleccionados van adaptándose a estas nuevas reglas que fueron experimentadas a lo largo de este año en algunos partidos jugados por la liga de Australia. World Rugby informó que llegó a estas conclusiones luego de un panel en el que participaron integrantes de todas las ramas que nutren a este juego. De vez en cuando, la entidad madre viene buscando que los partidos sean más atractivos a la vista de los aficionados y a los intereses de la TV y de los patrocinadores. Si bien el rugby evolucionó en cantidad de jugadores y países en la última década, y el Mundial apareció entre los acontecimientos deportivos con más audiencia, todavía está lejos de ser un deporte mundialmente popular. El presidente de WR, el inglés Bill Beaumont, fue categórico: “Esto es un paso en el camino de reinventar nuestro deporte”.
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