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Paseo del Barça a Badalona

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No fue hasta el tercer cuarto (con un parcial de 6-20) que el Barça finalmente decidió el partido, pero quedó claro desde el primer momento que las opciones del Joventut de ganar el partido eran muy raras. Con una superioridad física y defensiva arrolladora, acierto del Barça desde el primer cuarto (23 puntos) no era un buen augurio para Penya. El nivel de Mirotic y Calathes, tampoco. Con todos estos ingredientes, el juego se desarrolló de la única manera posible: el Barça jugó con calma hasta una cómoda victoria.

Empezó el partido con un intercambio de golpes, que suele ser una mala idea para los rivales azulgranas. No solo por el potencial ofensivo de los hombres de Jasikevicius, sino también porque dejar espacio y golpes cómodos para Mirotic es simplemente un suicidio. El Joventut marcó los primeros tiros, pero una vez que el Barça endureció la defensa, hizo que el partido fuera de balance. Una racha de 10-0 (con un rol casi exclusivo de Mirotic) abrió un hueco en el marcador. Claver dispuso de unos minutos en el primer cuarto, en su primera aparición tras superar una lesión que le impedía jugar desde octubre.

La presencia de Bolmaro y Oriola, con acciones de mérito, permitió al Joventut aún menos en ataque, dejando la distancia a más de 15 puntos (19-35). Ampliaron la diferencia física entre los dos equipos, una convicción para el Joventut. Además, sus exteriores se equivocaron (3 de 15 por triplicado en los primeros 20 minutos) ya que el Barça atacaba a su antojo. Una velocidad y una dinámica de juego que hizo las delicias de los culés y que evidentemente no dudó. En el descanso, 32-45 con Tomic y Bassas alejando al Joventut, pero aún con una opción en el partido.

Con Calathes omnipresente en ataque, el Barça siguió abriendo distancias (32-55) y es que superó con creces al Joventut en todos los aspectos del partido. Los locales terminaron prácticamente todos los ataques del tercer cuarto con una derrota o una falla., con porcentajes inferiores al 30 por ciento, sin poder puntuar más de siete minutos y medio (35-62). Ganar estaba ahora más allá del alcance de los Green Blacks, cuya principal misión era no sufrir una derrota que sería aplastante.

Dos 3 puntos de Bassas y la relajación del Barça permitieron un tímido corte del Joventut que Jasikevicius paró en seco. Time out y, de nuevo, máxima intensidad. Hasta el final, los minutos habituales por decir lo mínimo y aplausos cada vez que Claver marcaba, una recompensa por su recuperación.

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