Rosenqvist gana en el final más apretado de la historia de las 500 Millas de Indianápolis y Alex Palou es más líder a pesar de no revalidar triunfo

Alex Palou ya lo ha hecho todo en la IndyCar. Su nombre lleva años siendo protagonista de los libros de historia de la categoría estadounidense con sus cuatro coronas de campeón y, en este 2026, buscaba repetir victoria en las 500 Millas de Indianápolis después de reinar en la carrera de las carreras en tierras americanas el año pasado. Esto es algo que solo siete pilotos habían logrado con anterioridad y ninguno de ellos era europeo. Así pues, el español tenía otra cita con la historia aunque esta vez no logró el objetivo y se tuvo que conformar con la séptima plaza.
Cuando todo parecía perdido, aparecía una bandera roja que le daba una vida extra que la estrategia le había quitado en el último pase por boxes. Sin embargo, el protagonismo no fue para el líder del certamen, sino por el final más apretado de todos los tiempos. Rosenqvist no se rindió cuando lo tenía casi perdido y adelantó a Malukas en la última recta de la carrera para ganar por solo 23 milésimas. Más de tres horas de carrera para que todo se decida en la última recta. Una cosa de locos.
Primera mitad de calma tensa
Palou defendía la primera posición en la salida pero a las primeras de cambio Alexander Rossi, que llegaba al gran día en muletas tras sufrir un accidente días antes de la hora de la verdad. Palou no iba a ceder y a partir de ahí empezó un cambio de posiciones entre ambos como si se tratara de una pruebas ciclista. Esta sucesión de relevos duró hasta la vuelta 19, cuando apareció la primera bandera amarilla y el coche de seguridad. Katherine Legge y Hunter-Reay protagonizaban el primer accidente de la prueba y varios pilotos, entre ellos el propio Palou, realizaban la primera parada en boxes. El peor parado era Rossi, que pasaba de 2º a 17º. La reanudación duró entre cero y nada porque Ed Carpenter también se fue contra el muro. Esto beneficiaba a los que no habían parado tras el primera accidente.
Una vez se recolocaba todo era Palou el que lideraba la carrera por delante de Conor Daly con Malukas, Mclaughlin y Newgarden pegados. Se abrió la veda de la segunda parada pero a Alex no le bajaba nadie de la primera posición. No fue hasta la vuelta 70 que alguien le quitaba el liderato al de Sant Antoni de Vilamajor. Fue su compañero en el Chip Ganassi, Scott Dixon. Ahí volvían los relevos. Hubo más de 20 vueltas de cambios de líder constantes. Era un trabajo de equipo para mantener detrás a los Penske. La monotonía acabó cuando Powell trompeaba en el carril de boxes por culpa de un fallo de fiabilidad y Rossi también se retiraba al incendiarse su coche en el carril de boxes. Dos problemas de motor en segundos y así se llegaba al ecuador de la carrera. Todos aprovechaban para hacer el tercer cambio de ruedas y se cerraban unas primeras 100 vueltas de más tensión que acción.
Pendientes del cielo y parón tras parón
Pasaba el centenar de vueltas, pero se estaba estirando la bandera amarilla porque empezaban a caer gotas cada vez con más intensidad. Es más, se tuvo que parar la carrera con 105 vueltas cerradas. Si llovía más, se podría cancelar la prueba y dar por buenos los resultados porque se había superado ya el ecuador. A Dixon ya le iba bien porque era el líder por delante de Palou cuando se paró todo.
La amenaza de lluvia desaparecía y se reanudo la acción. En resalida Dixon perdió varios puestos y el que mejor salía era Malukas, que pasaba de tercero a primero con Palou segundo. Poco duraba la alegría. Volvían a caer gotas y salían las banderas amarillas de nuevo. Otra pausa que cortaba el ritmo.
Se volvía a relanzar y se volvía a parar. Newgarden, uno de los favoritos y ganador de la edición de 2023 y 2024, se fue contra el muro. El accidente del de Penske obligaba a salir de nuevo al coche de seguridad. No había manera de poder seguir con el espectáculo de forma continuada.
Volvía la bandera verde y se notaba que ahora sí ya no había margen de error. Cinco pilotos luchaban para ponerse a liderar y era McLaughlin el que se ponía a tirar con Daly, ídolo local, se colocaba segundo. Palou no iba a regalar nada y pasaba a Daly en una acción milimétrica. Segundos después volvía a ponerse líder. Daba igual que ocurriera que el no se movía de las primeras posiciones era Alex.

Jugada maestra de Rosenqvist y O’Ward en boxes
También había que estar pendientes de O’Ward, Castroneves, Rosenqvist y otros favoritos que aprovecharon la bandera amarilla antes y cambiaban de estrategia para el final de la prueba. El juego en boxes también cobraba más peso.
Los Penske entraban antes que Palou a hacer la quinta parada pero Malukas, McLaughlin y Alex seguían pegados al salir del carril de boxes. Pero lo importante es que delante estaban los que habían parado en el último coche de seguridad. Los que estaban luchando por el triunfo estaban fuera del TOP15 incluso a más de medio minuto de los líderes. La pregunta era ¿aguantaban Rosenqvist y compañía sin entrar más?
La respuesta no tardaba en llegar. O’Ward realizaba la última parada a falta de 35 vueltas para el final. Lo propio hacía Rosenqvist dos giros después. Los dos salían detrás del trío de Malukas, Palou y Mclaughlin. Es decir, era la estrategia ganadora.
Palou y los Penske se cansaron de esperar a una bandera amarilla salvadora y entraban a boxes. Salían dentro del TOP10 pero los tres de cabeza, O’Ward, Rosenqvist y Armstrong, tenían un margen de más de 20 segundos en cabeza. La pelea se centraba en el duelo por la victoria entre Rosenqvist y O’Ward. Un ex de McLaren contra McLaren. Al menos eso parecía cuando todo cambió.
Un accidente tremendo para cambiar el final
Todo parecía que iba a acabar así cuando la organización se vio obligada a sacar bandera roja a siete vueltas para el final. El rookie Collet se fue directo contra el muro y se incendió su coche. Los comisarios del circuito le sacaron del monoplaza y todo se quedó en un susto. Teníamos batalla nueva por el triunfo con un abánico de posibilidades tremendo con Palou de nuevo en la pomada.
Pero el final de infarto acabó de la forma más inesperada. Aparecía otra bandera amarilla antes del final y volvía la bandera verde a una vuelta para acabar. Todo se decidía en el último giro de las 200 programados. Y cuando Malukas lo tenía hecho, llegó Rosenqvist para arrebatarle la cartera en la misma línea de meta. 23 milésimas que otorgaron y arrebataron la gloria a partes iguales. El sueco lloraba de emoción, el estadounidense de desolación.
Palou, directo hacía la 5ª corona
A pesar de no poder defender la victoria en la carrera más señalada del calendario, Palou se va de las 500 Millas de Indianápolis con el liderato todavía más consolidado. Malukas pasa a ser el máximo perseguidor gracias a su segundo puesto pero el catalán termina por delante de Kirkwood y, por lo tanto, sigue ampliando su ventaja en la general.
Son 40 puntos respecto a Malukas y 42 sobre Kirkwoord. Es decir, una cita menos y más puntos para ir directo hacia la cuarta corona consecutiva en tierras estadounidenses, la que sería la quinta en total. Palou sigue allanando el camino para poder alargar una hegemonía histórica en la IndyCar








