Un título con sello propio, por Víctor Muñoz

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La segunda Liga consecutiva del equipo dirigido por Hansi Flick y su cuerpo técnico tiene un valor incalculable. No solo por el título en sí, sino por el contexto: el Barça ha logrado el campeonato con una inversión claramente inferior a la de otros equipos que aspiraban al mismo objetivo. La gestión de la plantilla ha sido ejemplar, basada en un principio tan justo como difícil de aplicar: juega quien se lo merece.
Desde la portería, Flick demostró personalidad al apostar sin titubeos por Joan Garcia. Seguramente en los entrenamientos dejó claro su rendimiento, su velocidad y su capacidad, superando a Ter Stegen y Szczesny, pero de poco sirve eso si luego no se tiene el carácter necesario para tomar la decisión. Flick lo tuvo.
En defensa, tras las críticas por la salida de Iñigo Martínez, el técnico trabajó con los efectivos disponibles: Araujo, Eric García, Koundé, Gerard Martín y Cubarsí. Finalmente, eligió a los dos más jóvenes, Cubarsí y Gerard Martín, quienes han sido los que mejor rendimiento han ofrecido durante la temporada, aportando seguridad, regularidad y una notable salida de balón.
En los laterales, Flick fue dando oportunidades hasta encontrar las piezas adecuadas. Balde y Gerard Martín tuvieron minutos, pero la llegada de Cancelo fue decisiva. El portugués se ganó el puesto por méritos propios, especialmente por su aportación ofensiva. En el lateral derecho, Koundé ha sido el jugador más utilizado, combinándose a la perfección con Lamine Yamal, aunque en determinados partidos Eric Garcia actuó como comodín, respondiendo a la confianza del entrenador gracias a su carácter, su fiabilidad y su importancia en la cohesión del grupo.El centro del campo ha sido, sin duda, la línea más determinante del equipo, sin olvidar el esfuerzo colectivo en tareas defensivas y ofensivas. Al final de la temporada, Fermín ha sido el mediocampista más destacado por rendimiento, incluso por delante de Pedri y Frenkie de Jong. Dani Olmo respondió siempre que el equipo lo necesitó, Casadó cumplió con solvencia su función, y tanto Bernal como Gavi, tras superar sus respectivas lesiones, lograron ser importantes en distintos momentos de esta exitosa campaña.
En ataque, por las bandas, Lamine Yamal ha sido la gran referencia ofensiva del equipo. Raphinha, desde el costado opuesto, también ejerció un liderazgo clave. Rashford sin ser imprescindible ha cumplido las expectativas, Rooney ha sido residual aunque con ellos, el equipo supo responder a la altura de las exigencias. Ferran Torres ofreció un rendimiento incluso superior al de Lewandowski, cuyo nivel pareció verse afectado por una lógica pérdida de motivación. Aun así, ambos fueron protagonistas del éxito colectivo. Un título construido desde la gestión, la valentía en las decisiones y la confianza en el talento. Enhorabuena a todo el equipo.








