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Urtain: de la gloria absoluta al reverso ms tenebroso

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La peor condena del mundo romano era la damnatio memoriae: no solo se condenaba a la muerte, sino tambin al olvido. Los reos de tal pena perdan la vida y despus se prohiba su nombre, se borraban sus registros. Se negaba su legado. Ha sucedido eso con Jos Manuel Ibar Aspiazu ‘Urtain’, que durante brevsimo tiempo fue el ms grande hroe no del deporte sino de toda Espaa, un Rafael Nadal multiplicado y concentrado, el hombre en el que -casi- todo el pas se vea reflejado?

«Mucha gente, hoy, no sabe quin fue Urtain«, dice Felipe de Luis, periodista y escritor que en su libro ‘Urtain, retrato de una poca‘ trata en efecto de recuperar la figura y el entorno personal y social del que fuera infortunada persona y polmico y, durante brevsimo tiempo, triunfal boxeador: un hombre que paralizaba el pas en cada combate, que gan e hizo ganar millones de pesetas en los tiempos en que con un milln comprabas cuatro pisos, que multiplicaba las tiradas de la prensa, que obligaba a negociar a la poderosa y nica Television Espaola… y una carrera que, en la prctica, dur menos de dos aos: debut como profesional en diciembre de 1968.

Pero cuando en el de 1970 Henry Cooper le derrot por KOT los aplausos, la adoracin, los vtores cesaron abruptamente, los juicios pasaron a ser unnimente negativos y comenz una espiral de autodestruccin que acabara cuando el 21 de julio de 1992, a los 49 aos, alcoholizado, arruinado y tras dos fracasos de pareja, se arroj por el balcn de su domicilio antes de ser desahuciado del mismo.

En esos poco ms de 20 meses de gloria Urtain fue ms que Santana, ms que ngel Nieto, que Raphael, El Cordobs, Ocaa, Irbar, Marisol, Lola Flores… las estrellas de la poca Cmo fue posible tanto olvido? Slo la muerte le devolvi algo de fama.

En Urtain hay dos enigmas: el eterno debate sobre si era buen o mal boxeador y cmo fue posible un ascenso y declive tan veloz. Entre su debut profesional en diciembre de 1968 y su gran da de gloria, el combate por el titulo europeo EBU de los pesos pesados ante Peter Weiland, el 3 de abril de 1970, haba peleado 25 veces (19 en 1969), siempre entre la polmica sobre la calidad de sus rivales y la fascinacin por ese hombrn sacado del deporte rural vasco (en el que tambin tuvo una trayectoria polmica que este libro desvela) que necesitaba breves segundos para enviar a la lona o fuera del ring, a su rival de un solo golpe.

Se hablaba de que sus rivales iniciales no eran en verdad boxeadores y de que una poderosa maquinaria meditica, alimentada por las propias bolsas de los combates y la influencia poltica -hubo prensa que pas de la crtica a la adoracin, y lo contrario cuando empez la cuesta abajo. Y siempre existi el mito de que el franquismo quera un gran boxeador de pesos pesados y la ‘orden’ de encontrar un sucesor de Paulino Uzcudun parti del mismo Franco hacia su mdico Vicente Gil, que a su vez era presidente de la Federacin Espaola de Boxeo- haca crecer la bola de nieve. Urtain fue elegido tambin como un cierto ‘modelo social’: el contundente coac Soberano tena como ‘slogan’ la frase «es cosa de hombres«… y su imagen era Urtain.

De Luis relativiza tanto la influencia poltica como la alineacin del pgil con el franquismo, al margen de que fue utilizado por ste como bandera de propaganda y estuvo rodeado de personajes afines al mismo, y concede ms iniciativa al entorno del deporte rural vasco y sus apuestas: al promotor Lizarazu y al preparador Almazor. De all sali Urtain hacia una carrera fulgurante: debut en 1968, profesional despus de slo tres combates amateurs (en Pars, convenientemente lejos de Espaa), ttulo europeo en abril del 70 tras 25 polmicos KO consecutivos y derrota contra Henry Cooper en diciembre. 144 veces apareci Urtain en la portada de MARCA, la gran mayora en ese trepidante 1969-70. Tras 1978, silencio hasta el infausto 1992. Su carrera abarc 68 combates profesionales de 1968 a 1977 y tres amateurs. Gan 33 en los dos primeros aos, con 31 KO.

Con el tiempo, hay quien reivindicado a Urtain como boxeador: la influencia espaola no llegaba a tanto para ‘comprarle’ la portada de ‘The Ring’, la ‘biblia’ USA del boxeo, y la profusin de combates es habitual entre los principiantes. La obra de Felipe de Luis recalca que «l lleg a creerse a s mismo como dolo, con el Gran Urtain, como famoso, como persona importante… Pero es difcil saber si era consciente de su valor como boxeador. Yo siempre he tenido esa duda, de si era consciente de que sus combates eran extraos para alguien que apenas saba boxear, o si viva en la ingenuidad. Pero tras las primeras derrotas, s intent boxear en serio y alcanz un cierto nivel». Y entonces no le crey nadie. «S le cost mucho gestionar el dejar de ser Urtain». Y comenz la autodestruccin a travs de negocios fallidos, de empleos voltiles y cada vez menos relevantes, del alcohol como refugio…

En esta obra no slo se muestra a la persona sino tambin a esa sociedad que, ‘slo’ hace medio siglo, era «tan diferente a esta en todos los sentidos». Los puntos polmicos, la vida fuera del ring, aquel mundo del pugilismo de hoy olvidada popularidad, de personajes equvocos, de muchsimo dinero circulante en un pas pobretn, y de cmo se escurra entre las lneas de los contratos… Y merece la pena recordar ese mundo, en realidad cercano, en el que quien fue el ms popular, quien represent a una ‘raza’ o el orgullo nacional de un pas del que se emigraba al de los rivales de Urtain, fue relegado como un mal recuerdo del pasado… Conoci la gloria y su ms tenebroso reverso. Y este libro nos recuerda que, sin duda, el boxeo es el ms literario de los deportes.

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