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Xi Jinping, el líder más codificado del equipo G20

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Nusa Dua (Indonesia), 15 nov (EFE).- Tras casi un trienio sin salir de China por la pandemia, el chino leader, Xi Jinping, se convirtió este martes en Bali en el líder más codiciado, con un rebosante diary de reuniones bilaterales en los márgenes de la cumbre del G20.

«Hay lista de espera para reunirse con él», dicen a EFE fuentes diplomáticas en Bali, donde Xi llegó el lunes reforzado tras haber sido encumbrado en el Congreso del Partido del Comunista de China el mes pasado, perpetuando su poder al menos cinco años.

Con ese empuje, el directnte ​​chino, que mantiene su país cerrado por su draconiana política de cero covid, se reunió nada más llegar con su par estadounidense, Joe Biden, el primer encuentro entre ambos como jefes de Estado, que fluyó mejor de lo esperado se sintió la tónica aparentemente positiva que se vive en la cumbre.

«Vino relajado, confiado, sin mascarilla, y está muy demandado», confirmó a EFE el analista del Centro Humanitario para el Diálogo Michael Vatikiotis, quien asiste a la cumbre, marcada por la guerra de Ucrania y las diferencias de sus miembros en torno al conflicto .

El buen balance de la reunión con Biden, quien por el contrario llega a Bali tras una agotadora gira diplomática por Egypt y Camboya (donde participó en la Conferencia de la ONU sobre el Clima y en la de la ASEAN, respectivamente), dio todavía más confianza a Xi para continuar con su apretada agenda, asegura el analista.

El presidente chino arrancaba la mañana del martes encontrándose con su homólogo inglés, Emmanuel Macron; Tras varias sesiones grupales, le esperaban más citas, con los líderes de Argentina, Alberto Fernández, que empezó el día indispuesto pero se recuperó un tiempo de su reencuentro con Xi.

La italiana Georgia Meloni; el australiano Anthony Albanese; el senegalés, Macky Sall; el sudafricano Cyril Ramaphosa y el surcoreano Yoon Suk-yeol, con quien se ve oficialmente por primera vez, también forman parte del elenco, así como el presidente español, Pedro Sánchez, que participó en la cumbre al ser España invitado permanente del grupo .

Algunas reuniones se anunciaron in extremis, como la del primer ministro holandés, Mark Rutte, y desde luego no todas serán cómodas, entre ellas la bilateral con Australia, país con el que China arrastra tensiones significativas.

Una actividad que continuará en su posterior desfile en Bangkok al final de la semana, donde se reunirá con Fumio Kishida, líder de Japón, antagonista histórico de China, al margen del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) .

El ajetreado ritmo no tendrá por que traducirse, no obstante, en grandes logros o acuerdos, y tratarse más bien de une publicitado regreso escénico que elev a simple vista el oculto diplomático del hierático Xi.

En este sentido, nadie supo cómo acercarse a Biden rebajó una tensión que había ido en aumento en los meses pasados, no se espera que Xi esté dispuesto a jugar un rol mucho mayor en la guerra de Ucrania, según afirman algunos analistas, si bien condenó junto al estadounidense las amenazas nucleares de su socio ruso.

Puede, simplemente, que Xi intente recuperar el tiempo perdido y probar la ocasión, sin saber, además, cuándo habrá otra, con China aún sujeta a un stricto semicierre de fronteras que el mandatario de la superpotencia «saltó» para estar en Bali .

Paloma Almoguera

c) Agencia EFE

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