la forma correcta de calentar un táper en el microondas

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Recalentar comida en el microondas es una acción diaria para muchas personas. Sin embargo, hay muchas dudas sobre algo tan básico como el uso de la tapa del recipiente. La manera en que se cubre un táper condiciona no solamente el resultado del plato, sino también la seguridad alimentaria y la conservación de la humedad de la comida.
El primer paso: utilizar el recipiente adecuado
Cabe destacar que, antes de decidir si se debe tapar un táper o no antes de ponerlo en el microondas, es clave asegurarse de que el recipiente sea apto para microondas. Los materiales más aconsejables son el vidrio, la porcelana y también la cerámica esmaltada, ya que pueden soportar altas temperaturas sin deformarse ni liberar sustancias.
En el caso de las fiambreras de plástico, solo deben emplearse aquellas que indiquen de forma específica que son aptas para microondas. Este tipo de recipientes está fabricado para soportar el calor sin riesgo de deteriorarse. Por el contrario, los plásticos no aptos pueden sufrir deformaciones, derretirse e incluso comprometer el estado del propio alimento.
¿Qué es mejor: tener la tapa puesta, entreabierta o quitada?
Una de las opciones más aceptadas por los expertos es calentar el táper con tapa, pero sin sellarlo completamente. Cubrir el recipiente tiene las siguientes ventajas:
- Reduce las salpicaduras dentro del microondas.
- Favorece una distribución más uniforme del calor.
- Ayuda a conservar la humedad de la comida, evitando que se reseque.
La importancia del vapor en el calentamiento
Un microondas calienta los alimentos a través de la agitación de las moléculas de agua. En consecuencia, mantener la humedad en el interior del recipiente es importante para evitar que la comida se recaliente de forma desigual o que pierda textura.
Es muy importante permitir la salida del vapor. Por este motivo, lo más ideal es dejar la tapa ligeramente entreabierta o usar una tapa específica para el microondas con una abertura de ventilación. El uso de recipientes totalmente cerrados no es aconsejable, porque la acumulación de vapor puede generar presión interna y provocar derrames o aperturas bruscas al retirar la fiambrera.
Asimismo, cubrir la comida con una tapa no hermética o incluso con un plato apto puede ayudar a retener el vapor, lo que contribuye a alcanzar temperaturas más homogéneas, especialmente en platos densos como pasta o guisos. A veces se le puede añadir una pequeña cantidad de agua al alimento antes de calentarlo, lo que ayuda a mantener el alimento sabroso y también a evitar que ciertas partes se sequen en exceso.
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