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Sal al banquillo y otras cábalas: Wilmer Crisanto revela intimidades que no gustaban en el camerino de Motagua


Semanas después de su salida de Motagua ahora se viste de futbolista maratoniano, jugador de fútbol Wilmer Crisanto Reveló ciertos interiores del vestuario azul, una sucesión de cábalas y supersticiones que no agradaron a su entrenador. Diego Vázquez.

El galardonado defensa dejó claro que «no creo en eso, creo en Dios y en el trabajo», sin embargo, el ex cuerpo técnico tendía a tener ciertas prácticas para «sacar ventaja» a los rivales.

Crisanto hizo mención en el programa de radio «Panorama Deportivo», echando sal en el banquillo del equipo visitante, algo que hoy revela que a ningún jugador del equipo le gustaba.

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«No nos gustó porque hay tantos cristianos en el propio equipo, esto fue odiado, muchos somos creyentes».

Pero explicó que esas prácticas terminaron. «No sé si era ateo, también dejó de hacer muchas cosas porque se dio cuenta de que lo que estábamos tocando o haciendo eran cosas sobrenaturales, porque Dios estaba en el grupo. Llegó a entender».

ENTRENADORES COMO PADRES

Wilmer Crisanto Comenzó su carrera en Victoria, luego tuvo un breve período en Godoy Cruz de Argentina hasta llegar a Motagua.

En ese pasaje, destaca la importancia de tres personas clave en su carrera:

“El profesor Jorge Pineda que me hizo debutar, lo considero mi padre, Héctor Vargas que me consolidó en Victoria lo llamo mi padrastro y el profesor Diego Vázquez, que en su difícil etapa me abrió las puertas, lo llamo mi padrino”.

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Finalmente, expresó su disgusto por los que se habían metido en la boca que no jugaría por el Olimpia, ni por «un millón» de lempiras.

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